El Ayuntamiento de Sils ha emitido un bando en el que pide a los vecinos de una parte del núcleo urbano que no utilicen el agua del grifo para beber ni cocinar, debido a la acumulación de sedimentos detectada en los pozos de captación del municipio. Según ha explicado el alcalde, Eduard Colomé, la medida afecta aproximadamente a 2.000 personas, a las cuales ya se ha contactado personalmente para informarles de la incidencia.
Para garantizar el suministro, el consistorio ha habilitado un camión cisterna que ha repartido agua desde las once de la mañana hasta la una de la tarde.
Colomé ha recordado que una situación similar ya se produjo con el temporal Gloria, cuando la entrada de agua obligó a reforzar los pozos. Desde entonces, se amplió el muro de protección que rodea las captaciones para evitar que el agua de lluvia y sedimentos accediera a ellas. Ahora, el alcalde valora volver a elevar la barrera para hacerla más resistente ante posibles futuros temporales.
