El PSC de Girona considera que la salida de Junts del gobierno municipal confirma el fracaso de un pacto que, según los socialistas, ya nació con una debilidad de origen: impedir que la lista más votada en las elecciones, la del PSC, accediera a la alcaldía.
Los concejales Bea Esporrín y Maxi Fuentes han cargado contra el ejecutivo que hasta ahora formaban Guanyem, Junts y ERC y han asegurado que estos tres años han dejado una gestión “desastrosa” y sin ningún proyecto capaz de ilusionar a la ciudad.
Los socialistas sostienen que el tripartito estaba “condenado al fracaso” porque se construyó solo a partir de la aritmética política. Según Fuentes, “este gobierno constituido solo para cerrarnos el paso deja de existir”, y ahora Girona entra en una etapa que puede derivar en parálisis si el gobierno en minoría no es capaz de negociar.
Críticas a la gestión y a la salida de Junts
Esporrín y Fuentes han criticado que, durante este mandato, no se hayan desencallado proyectos como la reforma del chalet Soler o el nuevo archivo provincial, y también han lamentado el retorno de subvenciones y episodios como el cierre del cine Truffaut. Para el PSC, todo ello evidencia una “mala gestión del día a día” y una falta de rumbo político.
Los socialistas también cuestionan los motivos de Junts para abandonar ahora el gobierno. Consideran que el rompimiento se ha hecho de manera “improvisada” y sin una razón política clara más allá del electoralismo. “Hablan de mala sintonía, pero no de motivos concretos”, ha afirmado Esporrín. Fuentes ha añadido que “las razones de fondo cuestan mucho de entender, porque no ha habido ninguna tensión especialmente evidente”.
En este sentido, Esporrín ha relacionado el movimiento con el hecho de que tanto Guanyem como Junts ya tengan alcaldables definidos con mucha antelación. “Pensamos que tener un alcaldable tan pronto tiene estas cosas”, ha dicho, en referencia a Lluc Salellas y Gemma Geis.
Mano tendida para evitar la parálisis
A pesar de la dureza de las críticas, el PSC asegura que no actuará con criterios partidistas y que mantendrá una oposición “constructiva, útil y exigente”. Los socialistas descartan formar parte de un gobierno alternativo, pero sí que se ofrecen a negociar con el ejecutivo de Salellas para evitar que Girona quede bloqueada hasta las elecciones municipales del 2027.
“No permitiremos que Girona se detenga”, ha remarcado Esporrín, que ha dejado claro que el PSC no bloqueará las propuestas del gobierno que considere positivas para la ciudad. En esta línea, los socialistas se muestran dispuestos a hablar de presupuestos y de aquellos acuerdos que sean necesarios para garantizar el funcionamiento municipal.
Para el PSC, el nuevo escenario obligará al gobierno a negociar después de haber perdido la mayoría absoluta. Las prioridades que los socialistas ponen sobre la mesa son la vivienda, la limpieza, la seguridad y el mantenimiento del espacio público.
Sin candidato todavía para 2027
Los concejales socialistas también han asegurado que tienen constancia de que se está trabajando para concretar los acuerdos entre el Ayuntamiento y la Generalitat vinculados al Campus de Salud, incluidas las inversiones previstas en los barrios de Santa Eugènia y Can Gibert del Pla.
En cuanto a las municipales de 2027, Esporrín y Fuentes han evitado avanzar quién será el cabeza de lista del PSC en Girona. Aseguran que todavía no es el momento y que ahora su prioridad es continuar haciendo oposición. “Cuando sea el momento lo anunciaremos, pero ahora mismo todavía no lo es”, ha concluido Esporrín.