La pérdida de la gestión del Cinema Truffaut por parte del Col·lectiu de Crítics de Cinema de Girona ha abierto un nuevo frente político en el Ayuntamiento. El PSC-Girona pel Canvi acusa directamente al alcalde, Lluc Salellas, de haber permitido un desenlace que, según los socialistas, supone un duro golpe para el modelo cultural de la ciudad.
El concurso público para adjudicar la gestión del equipamiento ha dejado el Truffaut en manos de una empresa de Cambrils. Para el grupo socialista, este resultado no se puede atribuir solo a un procedimiento administrativo, sino que es consecuencia de una decisión política del gobierno municipal formado por Guanyem, Junts y ERC.
Un “error mayúsculo” del gobierno municipal
El concejal socialista Maxi Fuentes considera que el caso certifica “un error mayúsculo” del alcalde y evidencia la falta de cohesión del ejecutivo local. “Esto no es en ningún caso un hecho aislado ni una incidencia administrativa. Es la consecuencia de un gobierno que agrupa modelos políticos antagónicos”, ha afirmado.
Fuentes sostiene que Salellas tenía margen para evitar este final y que no actuó a tiempo. Según el PSC, las bases del concurso, aprobadas políticamente por el gobierno, ya incorporaban riesgos que podían provocar la ruptura del modelo de gestión del Truffaut.
Los socialistas recuerdan que en abril ya habían advertido de estos peligros y que el desenlace actual confirma sus alertas. “Hay una decisión inicial mal planteada que ha condicionado de manera determinante cualquier posible solución posterior”, ha remarcado Fuentes.
El Truffaut, un referente cultural de Girona
El PSC defiende que el Cinema Truffaut no es solo una sala de proyección, sino una pieza importante del ecosistema cultural gerundense. Durante años, el proyecto ha estado vinculado a una manera de entender la cultura arraigada en la ciudad y con un fuerte componente social.
“Girona es muchas cosas y también es una ciudad cultural. La pérdida del Truffaut es la fractura de este modelo”, ha lamentado Fuentes, que ha calificado el desenlace de “muy doloroso”.
Críticas a la cohesión del gobierno
La concejala Bea Esporrín ha enmarcado el caso en un problema más amplio de funcionamiento del gobierno municipal. Según ha afirmado, las diferencias internas entre Guanyem, Junts y ERC provocan disfunciones en ámbitos que requieren estabilidad y una dirección clara.
“Nos encontramos otra prueba del fracaso de un gobierno que ya presentaba síntomas de tener muy poca cohesión y que sobrevive con una dirección política muy débil”, ha criticado Esporrín.
El PSC insiste en que el alcalde, como máxima autoridad municipal, disponía de herramientas políticas y administrativas para reorientar o detener el proceso si consideraba que ponía en riesgo un activo cultural de la ciudad. Por ello, los socialistas lo sitúan como “responsable último” de la pérdida de la gestión del Truffaut por parte del colectivo gerundense.