Llegar a las comarcas gerundenses desde el aeropuerto de Girona se ha convertido en una odisea para muchos turistas. Un estudio de la Universidad de Girona (UdG) alerta que la falta de conexiones eficientes obliga a los visitantes a hacer combinaciones complicadas de transporte, una situación que genera frustración y pone en riesgo la experiencia turística.
La investigación, basada en más de 1.100 encuestas durante el verano de 2025, constata que una gran parte de los viajeros se encuentran con dificultades para llegar a su destino final. “La mitad de los encuestados resoplaba cuando se les preguntaba”, ha explicado la investigadora principal, Anna Garriga.
Viajes complicados y poco eficientes
Los datos muestran que muchos turistas tienen que combinar autobuses, trenes, taxis o coches para desplazarse. En el caso de los viajes hacia Barcelona, solo una minoría puede hacer el trayecto con un único medio, mientras que el resto opta por combinaciones que alargan el tiempo y encarecen el desplazamiento.
En general, un 41% de los visitantes acaba utilizando el coche y un 25% el taxi, evidenciando la falta de alternativas de transporte público eficientes.
El sector reclama actuaciones inmediatas
La problemática ha generado preocupación entre el sector turístico, que reclama mejoras urgentes en movilidad. El presidente de la Federación Catalana de Campings, Miquel Gotanegra, ha sido contundente: “Que pregunten a los turistas cómo tienen que llegar a Cadaqués desde el aeropuerto”.
En la misma línea, el presidente de la Mesa Gerundense de Turismo, Jaume Dulsat, ha defendido la necesidad de mejorar la intermodalidad: “Más del 80% de las personas que llegan al aeropuerto se quedan en las comarcas gerundenses”.
Un modelo turístico consolidado, pero con retos
A pesar de las dificultades de movilidad, el estudio destaca que el modelo turístico se mantiene estable y que el territorio continúa siendo muy bien valorado por los visitantes, especialmente por el paisaje y el entorno. Las comarcas del Bajo y Alto Empordà son las que muestran una evolución más positiva, mientras que el perfil de turista de otoño e invierno destaca por más poder adquisitivo.
A pesar del aumento de visitantes, el gasto ha caído un 14% respecto a 2022. Con todo, la estancia media se mantiene, hecho que indica un cambio en los hábitos de consumo.
El estudio concluye que el potencial turístico de la demarcación es alto, pero alerta que sin una mejora clara en las conexiones de transporte, la experiencia de los visitantes podría verse afectada.