Alrededor de medio millar de personas han participado en esta edición multitudinaria del primer baño del año en Sant Feliu de Guíxols (Baix Empordà). A la una del mediodía en punto, los bañistas se han lanzado al agua con sombreros de Papá Noel, de año nuevo o cuernos de reno, entre otros complementos festivos. La playa del municipio estaba llena a rebosar de espectadores que no se querían perder el primer remojón. El concejal de Deportes, David Oliveras, ha destacado la gran afluencia de gente después de dos años sin celebrarse debido a la pandemia. "Cada año se supera la asistencia; se ha convertido en una tradición para Sant Feliu", ha dicho. Según la organización, el agua estaba a una temperatura de quince grados.
Sant Feliu de Guíxols ha recuperado este domingo el tradicional baño del primer día del año, que desde 2019 no se celebraba debido a la pandemia. El concejal de Deportes de Sant Feliu de Guíxols ha asegurado que unas 500 personas se han metido al agua, batiendo récords de asistencia. "Había unas 300 personas apuntadas, pero mucha gente no se ha inscrito", ha detallado y ha añadido que "viene mucha gente de fuera a hacer esta actividad". Oliveras ha destacado que "siempre es bueno empezar el año con una actividad de mar y más si eres de costa".
David Vázquez es uno de estos bañistas que no viven en Sant Feliu, pero han adquirido la costumbre de trasladarse allí cada primero de año. Hace cuatro años que, como tradición familiar, van con su mujer e hijos desde Vidreres para darse el primer chapuzón en el mar. El bañista ha detallado que se trasladan allí cada año porque "es una forma de hacer actividad" y les gusta el agua fría. Además, este año, Vázquez ha conseguido ser el primero en llegar hasta una de las dos boyas donde la organización deposita una botella de cava. "Hacía tiempo que tenía ganas de cogerla", ha reconocido. Hoy, brindan en la arena.
Otra bañista, Marta Fernàndez, se ha desplazado desde Terrassa. Han pasado el Fin de Año con la familia en el municipio y explica que "es el primer año" que participan, aunque tienen la costumbre de bañarse en el mar el 1 de enero en otras localidades. "No sabíamos que habría tanta gente, nos ha encantado", ha compartido. Ahora se plantean repetirlo en futuras ocasiones.
La jornada ha terminado con una chocolatada popular, en la que también se repartía caldo para acercarse a las preferencias de todos. La mayoría de bañistas se cambiaban en la arena para recuperar el calor y lo combinaban con las bebidas para acabar de recuperar la temperatura. Sin embargo, el concejal de Deportes ha afirmado que "no ha sido el año en que el agua está más fría". La organización calcula que estaba a unos quince grados. Además, el sol ha ayudado a los indecisos a meterse al agua porque pegaba con fuerza. La temperatura exterior ha sido de 16 grados.
