El juez del asesino de Figueres apunta a la Fiscalía: Ninguna medida cautelar para proteger a la víctima

Andrés fue detenido dos veces en 48 horas por romper la orden de alejamiento, pero quedó en libertad y pocas horas después consumó el asesinato

23 de mayo de 2026 a las 10:20h

La muerte violenta de una mujer de 33 años en Figueres ha puesto bajo el foco las horas previas al crimen y las decisiones judiciales y policiales que se adoptaron antes de que Andrés Roché, de 48 años, acabara atacando a su expareja con un cuchillo en plena plaza Josep Tarradellas. El hombre había sido detenido dos veces en menos de 48 horas y, tras pasar a disposición judicial, quedó en libertad pocas horas antes de los hechos.

El auto conocido ahora reconstruye una secuencia que arranca con una primera detención por violencia de género, continúa con una condena con pena de prisión suspendida y acaba con una nueva detención que tampoco comportó ninguna medida cautelar. Tras salir de los juzgados, Roché volvió a encontrarse con la víctima, robó un cuchillo en un bazar y la atacó hasta causarle la muerte.

 

Una primera detención con lesiones y una navaja intervenida

El primer episodio se produjo el domingo 17 de mayo, cuando los Mossos d’Esquadra detuvieron a Roché por un delito de maltrato en el ámbito de la violencia de género contra su expareja. En aquel momento, la valoración policial del riesgo concluyó que no se apreciaba riesgo de que la víctima sufriera una agresión física grave.

A pesar de ello, la misma documentación judicial recoge elementos especialmente relevantes. Al hombre se le intervino una navaja con una hoja de 10,5 centímetros y constaba un informe médico de lesiones de la víctima con contusiones, heridas en la cara, eritema en el cuello por presión, abrasiones en el tórax y una herida en el labio inferior.

Según el informe, la víctima explicó que el agresor le había tirado del pelo, la había golpeado varias veces, la había amenazado con un arma blanca y la había agarrado por el cuello.

 

Una condena con prisión suspendida

Al día siguiente, lunes 18 de mayo, se celebró un juicio rápido de conformidad en el juzgado especializado en violencia sobre la mujer de Figueres. Fiscalía y acusado llegaron a un acuerdo que fijaba seis meses de prisión, la prohibición de tenencia y uso de armas durante un año y ocho meses y una orden de alejamiento e incomunicación de 250 metros respecto de la víctima durante un año y cuatro meses.

La pena de prisión, sin embargo, quedó suspendida y Roché salió en libertad. Según consta en la causa, el hombre tenía antecedentes, aunque no contra esta víctima, sino vinculados a otras exparejas en diferentes puntos de Cataluña.

Pocas horas después de aquella condena, volvió a ser detenido. En esta ocasión, la Guardia Urbana de Figueres lo arrestó a raíz de una pelea en la calle, delante de su domicilio, en la que también estaba su expareja.

 

El segundo paso por el juzgado sin medidas cautelares

En este segundo episodio no se pudo hacer el cuestionario policial de valoración del riesgo porque la víctima no denunció. Tampoco constaba ningún informe de lesiones de aquella intervención y la mujer no compareció al día siguiente ni a la cita con el médico forense ni a la citación judicial prevista.

El martes 19 de mayo, Roché pasó a disposición del juzgado de guardia de Figueres. Ante el juez y la Fiscalía se acogió a su derecho a no declarar. Según remarca el auto, en aquel momento no había acusación particular, la víctima no había comparecido, no existía informe forense del segundo episodio y el Ministerio Fiscal no solicitó ninguna medida cautelar.

Con este escenario, el juez acordó la libertad provisional del investigado. La resolución subraya que la decisión se tomó con la Fiscalía presente y sin ninguna petición de medidas por parte del Ministerio Público.

El magistrado también acordó inhibirse de manera urgente a favor del juzgado especializado en violencia sobre la mujer, que era quien había celebrado el juicio rápido del día anterior y podía valorar si era necesario revocar la suspensión de la pena. La Fiscalía dio el visto bueno a esta decisión.

 

Un cuchillo robado antes del ataque

Después de quedar en libertad, Roché volvió a coincidir con la víctima en la calle. Según la reconstrucción judicial, ambos estuvieron hablando y caminando juntos y sobre las dos de la tarde compraron un cartón de vino, un momento que habría quedado registrado por las cámaras de seguridad del establecimiento.

Poco después, el hombre dejó a la víctima, entró solo en un bazar y robó un cuchillo de grandes dimensiones. Según el escrito judicial, después volvió hacia ella, se abalanzó y le dio numerosas puñaladas que le causaron la muerte.

El detenido ha reconocido los hechos ante el juez.

 

Prisión sin fianza después del crimen

Ahora, el mismo juzgado que horas antes había acordado la libertad provisional de Roché ha decretado prisión provisional comunicada y sin fianza, a petición de la Fiscalía y de la acusación particular.

El magistrado aprecia indicios de un delito de homicidio, sin descartar que más adelante pueda calificarse como asesinato, y también de un posible quebrantamiento de condena. Además, considera que existe riesgo de fuga, por la pena elevada a la que podría enfrentarse, y riesgo de reiteración delictiva por los antecedentes policiales y penales que constan en la causa.

El caso ha reabierto el debate sobre la capacidad real del sistema para proteger a víctimas en situaciones de alto riesgo. La concatenación de detenciones, juicios, ausencias de denuncia, trámites y falta de medidas cautelares ha acabado dejando al descubierto una cadena de decisiones que, en cuestión de horas, acabó con el peor desenlace posible.