Un nuevo estudio publicado en la revista 'Science' alerta de que, si continuamos sin hacer una reducción significativa de las emisiones, las perturbaciones forestales —incluyendo incendios, plagas de insectos y vendavales— podrían llegar a duplicarse antes de finales del siglo XXI en comparación con el período 2001–2020. La investigación ha sido liderada por la Universidad Técnica de Múnich (TUM) —los investigadores Marc Grünig y Rupert Seidl— y en ella participan diversas entidades catalanas, entre ellas el CREAF, el Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña (CTFC) y la Universidad de Girona (UdG).
A fin de conocer cómo evolucionarán los bosques europeos, los investigadores han utilizado datos de satélite que consideran el impacto de perturbaciones naturales, simulaciones forestales e inteligencia artificial. En concreto, se entrenó una red neuronal con más de 1,1 millones de simulaciones forestales basadas en 17 modelos diferentes, procedentes de unos 13.600 puntos de Europa, explica Irina Cristal, investigadora del Grupo de Investigación en Biología Animal de la UdG y del CTFC .
Según los resultados del estudio, las perturbaciones que más aumentarán son los incendios forestales, ya que la superficie quemada anual en Europa podría casi triplicarse a finales de siglo, convirtiendo en habituales episodios que hasta ahora se consideraban extremos.
En cuanto a las plagas de insectos también experimentarán un aumento de casi el 50%, en especial aumentarán los escarabajos xilófagos, que se comen la madera, porque el aumento de la temperatura acelera su ciclo reproductivo, les permite expandirse hacia zonas donde antes estaban limitados por el frío, además de 'atacar' a bosques más debilitados. En cuanto a los vendavales aumentan ligeramente, pero no serían tan preocupantes.
“Un elemento inquietante es que estas proyecciones no se comparan con períodos históricos antiguos y estables, sino con un período reciente (2001–2020) que ya ha sido el más intenso en perturbaciones en los últimos 170 años. Es decir, el punto de partida ya es muy alto, y aun así el estudio muestra que la situación puede empeorar aún más”, destaca Josep Maria Espelta, investigador del CREAF y uno de los coautores.
Para realizar el estudio, el equipo de investigación ha trabajado con los tres escenarios climáticos que marca el IPCC y ha proyectado la evolución de los bosques desde 2020 hasta 2100 bajo cada uno de ellos, “en los tres las perturbaciones aumentan, pero con mucha diferencia”.
La región Mediterránea bajo más riesgo
De acuerdo con los datos, la región Mediterránea se sitúa entre las zonas más vulnerables y cerca del 90 % de los bosques mediterráneos podrían verse afectados con más incendios y plagas bajo escenarios de calentamiento elevado. El motivo es la combinación de las sequías, el calor y bosques jóvenes y homogéneos, donde la actividad agrícola y pastoral se ha abandonado y ya no hay un paisaje en mosaico que dificulte la propagación de los incendios, añade Espelta. El estudio alerta que las perturbaciones deberían ser una prioridad en las políticas y la gestión forestal.
Dado que los incendios son inevitables y los regímenes de fuego están cambiando, las herramientas de apoyo a la decisión para la restauración post incendio se vuelven fundamentales para garantizar bosques más resilientes a largo plazo, añade Irina Cristal. Además, el aumento de temperatura debilita los árboles mediterráneos y algunas plagas como la de los escarabajos barrenadores de la corteza que afectan especialmente a las coníferas, como la especie Ips typographus, atacan con más fuerza y pueden causar episodios de mortalidad masiva, “aunque es una especie autóctona, si se produce un gran aumento poblacional, destruyen la corteza y madera del árbol, hasta el punto de que puede morir”, alerta Espelta.
Otras regiones muy vulnerables que identifica el estudio son el oeste de Francia, las islas Británicas y los Cárpatos, “aunque en general ninguna región se salva y toda Europa experimentará el aumento de estos fenómenos”.
Menos bosques viejos y menos carbono
El estudio también prevé que el aumento de las perturbaciones forestales comportará una reducción de los bosques maduros, ya de por sí muy escasos en Europa (3% del total), y en cambio un aumento de los bosques jóvenes, especialmente en las regiones mediterráneas y templadas. Esta transformación puede tener consecuencias relevantes, como una menor capacidad de los bosques para absorber CO₂ y actuar como sumideros de carbono, pérdidas de hábitats clave para la biodiversidad asociada a los bosques maduros, y riesgos socioeconómicos que afectan la gestión forestal, la prevención de incendios y las economías locales que se sustentan en la silvicultura.
También identifican algunas zonas que podrían actuar como refugios y preservación de los bosques maduros, como los Pirineos, así como otras cordilleras mediterráneas y el norte de Europa, “aunque serían insuficientes para compensar la pérdida”.
Una brizna de esperanza
El estudio también aporta un mensaje positivo: una reducción ambiciosa de las emisiones podría limitar el aumento global de las perturbaciones forestales a valores cercanos al 20 %, muy por debajo de los escenarios sin mitigación. “Esto indica que la acción climática es clave y que todavía hay margen para reducir los impactos”, concluye Espelta.
Los investigadores subrayan que estos resultados se han obtenido asumiendo una gestión forestal continuista. Pero si a la reducción de emisiones se añaden cambios en la gestión forestal más adaptada al cambio climático, se puede aumentar la resiliencia de los bosques y fomentar paisajes forestales más resilientes. Según Jordi Garcia-Gonzalo, investigador del CTFC, “el reciente desarrollo de herramientas de apoyo a la toma de decisiones, permite diseñar planes de gestión optimizados para maximizar la absorción de carbono tanto en el bosque como en productos. Esto minimizaría el riesgo de incendios y aumentaría la resiliencia de nuestros bosques, asegurando la provisión de servicios ecosistémicos como la provisión de agua azul. Al final, se trata de desarrollar una gestión climáticamente inteligente y que dé resultados más positivos”.
El estudio ha sido liderado por la Universidad Técnica de Múnich (TUM) y han participado varios centros en toda Europa, entre ellos, CREAF, CTFC y la Universidad de Girona. También la Universidad de Vermont en Estados Unidos; el CSIRO en Australia y la ETH de Zúrich.
- Artículo de referencia: Grünig, M.; Rammer, W.; Senf, C. et al: Climate change will increase forest disturbances in Europe throughout the 21st century, Science 2026. DOI: https://doi.org/10.1126/science.adx6329