El incendio de las Gavarres que fue estabilizado la noche del sábado continúa estable este domingo después de haber quemado unas 2.300 hectáreas, pero los Bomberos mantienen todas las alertas activadas ante la llegada de la ola de calor y la entrada de la marinada.
La principal preocupación continúa siendo el flanco derecho, el sector que conecta con la gran masa forestal del macizo y donde una reproducción podría volver a complicar la emergencia. “Tendremos un día complicado, unas temperaturas elevadas, y tenemos que estar muy atentos a cómo se comportará el incendio con estas fumarolas”, ha advertido el jefe de Intervención de los Bomberos, Joan Rovira.
Un perímetro lleno de focos secundarios
Durante toda la noche, los equipos de extinción han trabajado para mantener fijado el perímetro. Las condiciones han sido relativamente favorables, pero el incendio continúa presentando una estructura muy compleja. El perímetro es muy irregular, hay numerosas islas de vegetación sin quemar y varios focos secundarios. En algunos puntos, las llamas incluso han llegado a saltar fuera de la zona delimitada.
Esta situación obliga a los Bomberos a mantener una vigilancia constante, especialmente a partir del mediodía, cuando se prevé que la marinada gane intensidad y empuje el flanco derecho.
El incendio se considera estabilizado porque ya no avanza más allá del perímetro sobre el que trabajan los servicios de emergencia. Esto no significa, sin embargo, que esté controlado.
Los Bomberos todavía prevén días de trabajo antes de darlo definitivamente por extinguido. Durante las dos primeras jornadas se han movilizado más de 1.100 efectivos, con un máximo de 475 bomberos, 110 vehículos terrestres y 16 medios aéreos. También han participado un centenar de miembros de la Unidad Militar de Emergencias, ADF, agricultores con maquinaria agrícola y medios del Ministerio.
Ocho casas completamente quemadas
Las primeras inspecciones han detectado ocho viviendas afectadas completamente por el fuego y ocho más con daños parciales. También hay industrias, vehículos, vallas, jardines y otras instalaciones afectadas.
Los principales daños se concentran en la zona de la cabeza del incendio, especialmente en las urbanizaciones de les Cabanyes, en Calonge, y Vall Repòs, en Santa Cristina d’Aro.
Durante este domingo, el Grupo de Estructuras Colapsadas hará una revisión individualizada de los edificios afectados para concretar el alcance de los desperfectos.
Los confinamientos se podrían levantar durante la mañana
Los Bomberos trabajan con la previsión de empezar a normalizar progresivamente la situación. Si la evolución continúa siendo favorable, durante la mañana se podrían levantar algunos confinamientos y reabrir carreteras situadas fuera del perímetro del incendio. Las restricciones, sin embargo, se mantendrán en las zonas interiores y el macizo de las Gavarres continuará cerrado.
Los servicios de emergencias han pedido a la población que evite desplazarse hasta las zonas quemadas por curiosidad. “Hoy no es el día de ir a observar o visitar zonas afectadas. Pedimos a la ciudadanía que sea responsable y no intente hacer este turismo de incendio”, ha insistido Rovira.
Más de 30.000 hectáreas llegaron a estar en riesgo
Durante los momentos más críticos, los Bomberos trabajaron para impedir que las llamas avanzaran hacia el noroeste y entraran de lleno en el macizo en dirección a Girona. Este escenario habría elevado el potencial del incendio por encima de las 30.000 hectáreas.
Ahora, con el fuego estabilizado, el dispositivo empezará a reducir algunos efectivos para garantizar recursos ante el riesgo de que se declaren nuevos incendios durante los próximos días de calor extremo.