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Girona prevé reducir el tráfico de paso en la plaza Catalunya antes de acabar el año, una vez finalicen las obras de las plazas Pompeu Fabra y de l’Hospital, previstas para noviembre. El nuevo sistema de movilidad incluirá una cámara de control de acceso y cambios en la circulación, con el objetivo de recuperar espacio para los peatones, el transporte público y las bicicletas.
El alcalde de Girona, Lluc Salellas, ha explicado a la ACN que el calendario sitúa el cambio después de las Ferias, siempre que las obras avancen según lo previsto.
"Nos gustaría que consecutivamente, cuando acaben estas obras, podamos poner en marcha esta nueva plaza Catalunya o esta nueva movilidad", ha afirmado.
Solo podrán pasar vecinos, vehículos autorizados y mercancías
La nueva movilidad parte de la propuesta acordada después de un proceso participativo con 42 entidades de la ciudad.
La principal novedad será la restricción del tráfico de paso por la plaza. En el acceso desde la calle del Carme se instalará una cámara para controlar los vehículos y solo podrán continuar circulando los vecinos de la zona, los vehículos autorizados y las furgonetas y camiones de mercancías.
También se modificará la circulación en el vial sur de la plaza, que pasará a tener doble sentido. Esto permitirá que los vehículos procedentes de la calle del Carme, les Pedreres o Torre Gironella puedan salir por el paseo del General Mendoza sin tener que dar la vuelta a la plaza.
El proyecto también comportará la eliminación de plazas de aparcamiento. El gobierno municipal asegura que buscará ubicaciones alternativas en el entorno para reducir el impacto sobre los usuarios.
La plaza Catalunya quiere perder protagonismo como espacio de tráfico
El objetivo de la reforma de movilidad es reducir el número de vehículos que actualmente atraviesan la plaza y ganar espacio para los usos públicos y comunitarios.
"Que haya menos tráfico y que los peatones, el transporte público y la movilidad en bicicleta ganen peso", ha resumido Salellas.
El alcalde considera que la medida también tendrá consecuencias positivas en el tramo final de la calle del Carme, entre el puente de l’Areny y la plaza Catalunya.
Menos coches en la calle del Carme
Salellas calcula que la restricción de paso hará bajar "considerablemente" el tráfico del tramo final de la calle del Carme, ya que una parte de los vehículos que actualmente utilizan esta zona como atajo para cruzar el centro dejará de hacerlo.
"Habrá un primer tramo de la calle del Carme que también vivirá una pacificación del tráfico y yo creo que esto es una buena noticia", ha asegurado.
Sin embargo, el alcalde reconoce que el gobierno no podrá ejecutar antes de acabar el mandato la transformación integral de la calle del Carme que figuraba en el acuerdo de gobierno.
"De momento no tenemos una reforma estructural", ha admitido.
En lugar de una actuación global, el Ayuntamiento trabaja en diversas medidas para reducir progresivamente el peso de los vehículos.
Una de ellas es la rehabilitación y ampliación de la pasarela Cristina Cervià, que conecta la calle del Carme con la calle de la Creu y que quedará como paso exclusivo para peatones.
También se prepara una actuación en el puente de la Font del Rei para mejorar el paso de bicicletas y crear un carril bici más seguro que conecte Montilivi y el Eixample con el carril del Carme.
Además, Movilidad estudia modificar la señalización en el tramo de la calle del Carme situado en el entorno de la farmacia para reducir la velocidad de los vehículos.
El tramo final de la calle de la Creu, para 2027
Otro de los proyectos relacionados con esta transformación es la reforma de la calle de la Creu, que el Ayuntamiento prevé completar en 2027.
Las dos primeras fases ya están acabadas y queda pendiente el tramo más meridional, en dirección a la carretera de Barcelona. Salellas considera que será "seguramente el tramo más complejo", ya que habrá que definir y repensar cómo deben ser las islas situadas alrededor de la escuela Masmitjà.
La calle de la Creu fue uno de los principales debates de las elecciones municipales de 2023, a raíz de las críticas de vecinos y comerciantes a las actuaciones del anterior gobierno. Posteriormente, el consistorio impulsó un proceso participativo que culminó con una propuesta que el Ayuntamiento considera "consensuada".
Según Salellas, las actuaciones ya ejecutadas han permitido pacificar la calle y ganar espacio para los vecinos. El objetivo final es continuar reduciendo el peso de los vehículos para que la calle de la Creu se acerque progresivamente a "un espacio mucho más parecido a una Rambla que a una calle con alta densidad de tráfico".