Girona cerrará las duchas de las piscinas y los equipamientos deportivos municipales y solo las abrirá después de los partidos. La medida, que se ha adoptado en el marco del comité de sequía, se aplicará la semana que viene y supondrá que tanto los equipos de deportes de base como los profesionales no puedan ducharse después de los entrenamientos.
En el caso de las piscinas, si bien se cerrará el agua de los vestuarios, se mantendrán abiertas las duchas de playa para poder quitarse el cloro.
El alcalde, Lluc Salellas, asegura que la medida se adopta "por pedagogía" y, en referencia a la entrada en emergencia, ha criticado que se quiera crear un debate “perverso” entre ecología y el agua de boca por el caudal ecológico del Ter cuando hace tiempo que “no se cumple".
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