El fiscal se mantiene firme: casi 15 años por matar a un hombre con un machete a las puertas de un restaurante

El fiscal considera homicidio con abuso de superioridad en el ataque mortal, mientras la acusación particular pide condena por asesinato

18 de marzo de 2026 a las 16:14h

El fiscal Enrique Barata ha confirmado la solicitud de 14 años y 11 meses de prisión para el hombre acusado de haber matado a otro a golpes de machete en Verges (Baix Empordà), el pasado 13 de agosto de 2022. Al finalizar el juicio, ha hecho definitivas sus conclusiones y defiende que se trata de un homicidio con abuso de superioridad, sin ningún tipo de atenuante.

El escrito del fiscal sitúa los hechos en concreto a las 2.34 horas de la madrugada, justo delante del restaurante Mas Pi, donde dos horas antes habían expulsado al acusado por generar problemas dentro del establecimiento. Según relata, después de que el hombre regresara armado con un machete, la víctima salió del local intentando "calmarlo". Durante esta intervención, el acusado le propinó dos estocadas: una en el hombro y otra en el cuello, heridas que acabaron con la muerte del vecino horas más tarde en el hospital.

Petición de la parte acusadora particular y defensa

Por otro lado, la acusación particular representada por los letrados Xavier Sureda y Àngels Alegre eleva la pena hasta los 20 años. Consideran que se trata de un asesinato porque el golpe fue un ataque con alevosía donde la víctima no tuvo ninguna posibilidad real de defenderse.

El abogado defensor, Carles Monguilod, reconoce el homicidio, pero argumenta que el acusado estaba bajo los efectos del alcohol y afectado por un trastorno de personalidad que reducía notablemente su capacidad volitiva. Por ello solicita una pena máxima de diez años.

Desarrollo del juicio y declaraciones clave

El acusado no ha ejercido el derecho a las últimas palabras al cierre del juicio. La magistrada presidenta ha citado para el jueves siguiente al jurado popular, fiscalía y partes procesales a las ocho de la mañana para entregarles los objetos sobre los cuales deben emitir veredicto. Posteriormente, el jurado se retirará para deliberar.

Análisis de los hechos según el fiscal Enrique Barata

El fiscal sostiene que durante todo el juicio se ha acreditado que los sucesos ocurrieron tal como detalla en su escrito. La madrugada de los hechos se expulsó al acusado del restaurante Mas Pi porque molestaba a otros clientes.

El hombre se marchó hacia su casa donde cogió un machete antes de volver delante del local. Desde allí mismo empezaba a exhibirlo a los presentes mientras profería insultos y amenazas explícitas contra quien fuera dentro: "Si no vienen los Mossos cortaré el cuello a alguien", según constan en llamadas recibidas al servicio de emergencias 112 hechas por los clientes alarmados.

Atentado contra la víctima y consecuencias médicas

Mientras todavía no había llegado ninguna patrulla policial, la víctima salió pacíficamente con intención conciliadora para intentar calmarlo: "Quería convencerlo para que dejara las amenazas y se fuera", dice Barata.

A las 2:34 h exactas, cuando intentaba desarmarlo cogiéndole el machete, "el acusado súbitamente le asestó una estocada en el tórax superior que se clavó hasta fracturarle la clavícula"; inmediatamente después le propinó una segunda puñalada en el cuello seccionándole la carótida.

Este segundo golpe lo dejó caer inconsciente casi inmediatamente al suelo mientras perdía muchísima sangre. Cuando llegaron los servicios médicos de emergencia lo trasladaron crítico al hospital Trueta de Girona donde murió sobre las siete menos cuarto a pesar de las reanimaciones intensivas.

Datos personales sobre la víctima

Se identifica como un vecino de Bordils (Gironès) de edad mediana (44 años), padre de dos hijas —una menor de edad cuando sucedieron los hechos— según consta en las diligencias judiciales.

Tesis opuestas entre acusación y defensa

El fiscal rechaza categóricamente cualquier afectación psicológica o embriaguez severa en el acusado como han sugerido informes forenses; hace referencia a los vídeos grabados por los testigos presentes durante todo este episodio donde asegura ver "frialdad emocional", control total de sus actos y plena conciencia durante toda la agresión.

El abogado Xavier Sureda destaca desde la parte acusadora particular que hay indicios claros porque consideran este ataque un asesinato motivado por alevosía: "Fue un ataque sorpresa inesperado rápido y preciso", recuerda haciendo énfasis en que justo antes de que saliera pacíficamente a la calle para hablar con él, "el acusado había dicho ‘él no tiene nada que ver, no le haré nada’. Nadie se lo esperaba; él mismo le daba confianza".


Por otro lado, Carles Monguilod defiende tres atenuantes: alcoholemia elevada —"Era el borracho del pueblo"— ofuscación provocada por el sentimiento de humillación por el trato recibido cuando fue expulsado —que considera "de malas maneras"— así como sufrir un trastorno antisocial que afecta el control de impulsos según informes forenses; argumenta también que este es un ataque directo cara a cara incompatible con cualquier tipo de ataque traicionero: "Un ataque cara a cara con arma visible no es compatible con ataque a traición" afirma taxativamente.

Afirma textualmente: "Es obvio, evidente, incuestionable e irrefutable que iba embriagado y seguramente afectado por otros tóxicos."

Evidencias audiovisuales determinantes para el jurado popular

Ambos bandos subrayan ante el tribunal popular una prueba poco habitual, pero clave: son unos videos grabados durante veintidós minutos por los trabajadores y clientes presentes ese día en el Mas Pi.

En estas imágenes queda reflejado claramente cómo blandía el machete desplazado unos metros lejos dentro de la misma calle, cómo hace llamadas insistentes al teléfono 112, amenazando directamente, cómo sale tranquilamente pacíficamente la víctima dispuesta a dialogar y finalmente cómo recibe dos golpes fatales.

Por eso todos han pedido expresamente al jurado popular tener muy presente esta evidencia audiovisual decisiva tanto por el contexto de los hechos como para determinar objetividad sobre estado mental o voluntades reales durante estos momentos trágicos.