Como siempre que terminan las Fiestas de Navidad, coincidiendo con el primer día laborable en que se recupera la normalidad, toca desmontar todos los vestigios que puedan recordar su celebración. Por eso, hoy lunes se ha procedido a desmontar uno de sus ingredientes centrales más tradicionales que nos ha estado acompañando durante más de un mes. Se trata de uno de los más emblemáticos y apreciados por pequeños y grandes: el Pesebre Monumental.
Como ya suele ser habitual, ha significado uno de los puntos de interés visitado tanto por la ciudadanía blanenca como por los numerosos visitantes que se han acercado a la ciudad durante estos días. No se puede concretar cuántos han sido, pero lo que sí que se puede afirmar es que durante los 37 días que ha estado instalado en el Paseo de Dintre, delante del edificio consistorial, el goteo de personas que se ha acercado para admirarlo ha sido constante.
Especialmente coincidiendo con las fechas y eventos señalados, festivos y fines de semana, pero también los días laborables. Principalmente porque uno de sus atractivos era poder ver un lanzamiento de fuegos singularmente reproducido gracias al ingenio de los dos colectivos que, un año más, se han encargado de diseñarlo y montarlo: la Agrupación Pessebrista de Blanes y el Instituto Serrallarga.
Diorama dedicado al 50è Concurs de Focs d’Artifici
Y es que este año el 25º Pesebre Monumental del Ayuntamiento de Blanes, organizado con el apoyo de la entidad y el centro educativo, estaba dedicado al 50º Concurso Internacional de Fuegos Artificiales. Para reproducir el espectáculo de luz y color, se optó por hacer un Diorama donde su elemento más destacado era precisamente la simulación de una noche de fuegos a través de un elaborado montaje que se ponía en marcha accionando un botón al alcance del público.
El espectáculo pirotécnico se disparaba sobre la Roca de Sa Palomera que dominaba el montaje navideño, rodeado del mar Mediterráneo y bordeado por las playas de S’Abanell y la Marina a un lado, y la del Centro de Blanes al otro lado del conjunto rocoso. Es justamente sobre la arena de las playas que se habían instalado las populares figuras del Pesebre, enmarcadas por un skyline de los edificios de Blanes.
En primer término se podía ver el Portal de Belén, donde estaba la escena del Nacimiento, mientras que el resto de escenas estaban repartidas en la parte del montaje del diorama donde se había depositado arena real para dar aún más veracidad. También se había pintado la zona que simulaba ser el mar Mediterráneo con pintura brillante para dar mayor sensación de que se trataba de agua.
Para completar el montaje, se instalaron varios paneles explicativos en el exterior del recinto, donde se explicaba la historia del certamen pirotécnico, destacando sobre todo sus orígenes, es decir: por qué se decidió que la singularidad de Blanes respecto de otras poblaciones sería este concurso. Y es que las primeras referencias arrancan el año 1891, cuando un destacado escritor de origen local, Josep Alemany, lo anotó en su diario personal.