Sant Feliu de Guíxols (Baix Empordà) ha quedado sacudido por la muerte de ocho pinos situados en la zona de Sant Pol, unos árboles que hacía más de veinte años que formaban parte del paisaje del municipio. Según ha explicado el alcalde, Carles Motas, los ejemplares habrían sido envenenados con algún tipo de producto químico, después de que alguien hiciera agujeros en la base de los troncos para introducir la sustancia.
Los árboles no murieron de manera inmediata. El ataque se habría producido hace meses y los efectos se han ido haciendo visibles con el paso del tiempo, hasta que los pinos han acabado completamente secos. El Ayuntamiento considera que se trata de un acto vandálico hecho con mala fe y motivado, presuntamente, por intereses particulares.
LA HIPÓTESIS DE LAS VISTAS AL MAR
Aunque no hay ningún responsable identificado, en el municipio ha cobrado fuerza la hipótesis de que alguien habría envenenado los pinos porque tapaban las vistas al mar desde algunas viviendas. El mismo alcalde ha reconocido que tiene sospechas, algunas “muy claras”, pero ha remarcado que por ahora no las puede demostrar.
El caso afecta a una zona especialmente sensible por su valor paisajístico. Los pinos formaban parte de la imagen habitual de Sant Pol y contribuían a integrar el espacio urbano con el entorno natural de la playa.
El Ayuntamiento ha decidido dejar los pinos muertos durante la temporada de verano para que todo el mundo pueda ver las consecuencias de la acción. Según Motas, el objetivo es que la persona o personas responsables “sientan vergüenza” por lo que han hecho.
Una vez pase el verano, el consistorio estudiará cómo sustituir los árboles afectados. Según ha avanzado Ràdio Capital, el Ayuntamiento trabaja con la idea de mantener la imagen paisajística de Sant Pol y no descarta impulsar algún proyecto natural o artístico con creadores locales para reemplazar los pinos envenenados.
UN ATAQUE AL PATRIMONIO NATURAL
Desde el consistorio insisten en que, a pesar de estar muertos, los árboles no suponen ahora mismo un peligro para la población. Aun así, el caso ha generado indignación porque pone sobre la mesa un ataque directo al patrimonio natural del municipio.
El Ayuntamiento ya había denunciado públicamente en abril el envenenamiento de varios pinos en Sant Pol y lo atribuyó a intereses particulares. Ahora, con la muerte de hasta ocho ejemplares, el caso toma más dimensión y vuelve a abrir el debate sobre la protección del paisaje litoral y la responsabilidad ciudadana en la conservación de los espacios naturales.
