Joan Suriol Giralt, empresario de Ripoll de 52 años, ha sido asesinado en Brasil, donde residía desde hacía aproximadamente un año y medio. El hombre gestionaba un bar restaurante situado en la zona de Lagoa do Vital, en una pequeña isla del municipio de Maxaranguape, en el estado de Rio Grande do Norte, según ha informado el Punt Avui.
Su cuerpo fue localizado el pasado 23 de diciembre con al menos diez disparos. Sin embargo, no ha sido hasta esta semana que la policía brasileña ha detenido a dos personas como presuntos responsables del crimen: su mujer, una ciudadana brasileña de 48 años, y un trabajador de confianza del negocio, de 25 años.
DESAPARICIÓN DESPUÉS DE UNA RONDA DE VIGILANCIA
Según relatan medios brasileños como O Globo, Suriol fue visto por última vez la noche del sábado 19 de diciembre. Aquella tarde había salido, como era habitual, a hacer la ronda de vigilancia en las cabañas del complejo turístico vinculado al restaurante que regentaba con su mujer.
Al día siguiente, los trabajadores del local se extrañaron al ver que no estaba, a pesar de que su coche continuaba estacionado delante del establecimiento con el teléfono móvil y la documentación en el interior. Inicialmente se pensó que podría haber salido a pasear, ya que era una de sus aficiones, pero como no regresó, su mujer denunció su desaparición.
Tres días más tarde, el 23 de diciembre, un hombre que navegaba en kayak por la zona localizó el cadáver después de detectar un fuerte olor. El cuerpo estaba escondido entre juncos en una zona cercana al agua.
La autopsia confirmó que se trataba de una muerte violenta y que la víctima había recibido al menos diez impactos de bala.
SOSPECHAS SOBRE EL ENTORNO MÁS CERCANO
A partir de aquel momento, la policía inició una investigación centrada en el entorno del empresario catalán. Las primeras indagaciones, junto con el análisis de las cámaras de seguridad del restaurante, hicieron sospechar a los investigadores que Suriol podría haber sido víctima de una emboscada.
Después de verificar varias coartadas, los agentes dirigieron las sospechas hacia su mujer y hacia uno de los trabajadores del negocio. Ambos fueron detenidos el martes y han ingresado en prisión preventiva.
Según la principal hipótesis policial, el matrimonio entre Suriol y su esposa podría haber sido de conveniencia para que el empresario catalán pudiera establecerse en el país sin dificultades administrativas. Los investigadores sospechan que, ante un proceso de divorcio en marcha, la mujer habría ordenado el crimen con el objetivo de quedarse con los bienes y el capital de la víctima.
