El Museo del Empordà de Figueres cerrará este fin de semana las salas permanentes para comenzar la última fase de la reforma integral del edificio. La planta baja seguirá abierta durante las obras y los visitantes podrán ver las exposiciones temporales que hay. La reforma prevé actuaciones en todas las plantas, incluso en el desván. Las obras servirán para mejorar la distribución de las salas y adaptarlas a los nuevos contenidos. Con el nuevo proyecto, la tercera planta pasará a ser una zona de reservas visitables, oficinas y restauración. Además, también se cambiarán los aparatos de climatización, se pondrá una iluminación más eficiente y se instalarán placas solares. Todo ello supondrá una inversión de 1,2 millones de euros.
Esta segunda fase de reforma del Museo del Empordà se llevará a cabo con un fondo Next Generation, que subvenciona 741.340 euros. El resto será una aportación que hará el Ayuntamiento de Figueres. El proyecto, que se ejecutará en cinco meses, prevé que la zona de exposición de la planta baja aumente y el primer y el segundo piso serán para mostrar la colección permanente del museo. En la tercera planta habrá las oficinas, un espacio de restauración y una zona de reservas visitables.
Además, las obras permitirán ofrecer un nuevo discurso en la sala permanente que se hará a partir de un proceso participativo elaborado con más de 500 personas. La primera fase del proyecto la redactó Margarida Loran a partir de un vaciado de los resultados de los grupos de trabajo y las respuestas de las encuestas que se habían hecho sobre el nuevo museo.
En la redacción del guion final han participado Cristina Masanés, periodista y escritora, Pere Parramon, doctor en Historia del Arte y máster en Comunicación y crítica de arte por la Universidad de Girona, y el equipo del Museo del Empordà.
