La Diputación instala nuevos dispositivos disuasorios de fauna salvaje en seis tramos de carreteras con una alta accidentalidad

Están ubicados en la GIV-4082, de Alp a La Molina; en la GIP-5233, de la A-26 a Montagut, y en cuatro puntos de la GIV-6026, de la N-II a Sant Climent Sescebes por Masarac

19 de febrero de 2026 a las 11:48h

La proliferación de animales salvajes, sobre todo jabalíes y corzos, ha aumentado la accidentalidad vial en las comarcas gerundenses en los últimos años. Solo en 2023 se detectaron 209 incidentes por la irrupción de fauna en las carreteras de titularidad de la Diputación de Girona, más del triple de los que se habían registrado en 2016 (61).

Este fenómeno ha motivado que el ente supramunicipal busque permanentemente fórmulas para reducir estas cifras, sobre todo de noche, cuando estos animales se mueven para buscar comida. Ahora, la Diputación de Girona acaba de instalar unos nuevos dispositivos disuasorios de animales salvajes en seis tramos de tres carreteras de su titularidad, donde se detectó una alta accidentalidad en el quinquenio 2020-2024.

Un tramo está en la GIV-4082, de Alp a La Molina, un kilómetro y medio donde se han concentrado treinta accidentes durante este periodo de tiempo. El resto están en la GIP-5233, de la A-26 a Montagut (600 metros con ocho accidentes contabilizados), y en cuatro puntos de la GIV-6026, de la N-II a Sant Climent Sescebes pasando por Masarac, que suman un kilómetro en total y donde se han registrado hasta veintiséis accidentes.

Estas balizas se han desplegado en estos tramos, alternándose en el borde izquierdo y derecho de la carretera, cada 25 metros. Se trata de unas instalaciones sencillas, sin cables y que funcionan a través de una fuente de energía solar integrada. Tienen un consumo de energía bajo que les permite funcionar en condiciones meteorológicas adversas (nieve y lluvia) y les garantiza la autonomía de dos a cuatro meses sin recarga de energía solar.

Los dispositivos se activan a través del sensor interno de luz diurna desde el atardecer hasta el amanecer, con un nivel de iluminación de 150 lux. El sistema pone en funcionamiento una secuencia de alerta acústica y de luces cuando detecta el paso de los vehículos, y llama la atención de los animales, los incomoda y hace que abandonen la carretera. El alcance de detección de los vehículos puede llegar hasta los 500 metros.

Para cubrir estos tramos, la Diputación de Girona ha adquirido 180 unidades de estos dispositivos, creados por la empresa Faunatek y que tienen una vida útil de entre ocho y diez años. La actuación, que incluye la adquisición y la instalación de las balizas, ha tenido un coste de 28.000 euros, IVA incluido.

«Nuestro compromiso es claro: reducir la accidentalidad y proteger tanto a las personas como a la fauna. Con la instalación de estos dispositivos, damos un paso más para reforzar la seguridad en las carreteras, sobre todo en los tramos más conflictivos. Apostamos por soluciones innovadoras, eficientes y sostenibles que nos permitan avanzar hacia una red viaria más segura para todos», ha destacado el diputado de Red Viaria, Alfons Casamajó.

OTRAS PRUEBAS PILOTO

En los últimos años, la Diputación de Girona ha puesto en funcionamiento diferentes actuaciones piloto en las carreteras de su titularidad para prevenir accidentes con animales salvajes en puntos donde se había registrado un volumen elevado de colisiones.

Durante el 2022, instaló señales luminosas led, muy visibles para los conductores por la noche, y limitó la velocidad máxima a 50 kilómetros por hora en estos tramos, según el horario y la época del año. En concreto, en la GIV-5313, en Canet d’Adri; la GIV-6217, de Torroella de Montgrí a Sant Pere Pescador, y la GIV-6502, en la playa de Pals.

Posteriormente, el año 2024, instaló balizas disuasorias que emiten señales acústicas y luminosas en caso de que se detecte, al mismo tiempo, la presencia de vehículos y de animales cerca de la vía. Este sistema, pionero en Cataluña y de material plástico, se alimenta con energía solar. Los tramos escogidos fueron en la GIP-5239, de Navata a Lladó, y la GIV-4082, de Alp a La Molina.

En los dos casos, los resultados fueron satisfactorios y la instalación de los dispositivos propició que se detectaran menos accidentes en estas carreteras.