Diversos alcaldes gerundenses y representantes institucionales del territorio han cuestionado esta mañana la alerta generalizada activada por el Gobierno ante la previsión de fuerte viento, y han reclamado que las medidas sean más ajustadas a la realidad de cada municipio. Consideran que la afectación no ha sido homogénea y que, en algunos puntos, las restricciones han sido desproporcionadas.
El alcalde de Figueres, Jordi Masquef, ha sido uno de los más críticos y ha asegurado que la alerta ha “paralizado” el país cuando, en el caso de su ciudad, “no se mueve ni una hoja”. Masquef ha defendido que hay que tener en cuenta las particularidades de cada territorio antes de aplicar restricciones generales que afectan la actividad económica, educativa y social.
En la misma línea, el alcalde de Girona, Lluc Salellas, ha pedido esta mañana que se rebajen las medidas y que se hagan “más quirúrgicas”, adaptadas a las zonas realmente afectadas por el viento. Según ha explicado, el consistorio ha trasladado la petición al Govern y resta a la espera de una respuesta.
Desde l’Alt Empordà, el presidente del Consell Comarcal, Agustí Badosa, ha recordado que el territorio está acostumbrado a episodios de tramontana y ha lamentado que el Govern los haya puesto “en el mismo saco” que otras zonas con realidades diferentes. Badosa ha insistido en que es necesaria una gestión más territorializada de las alertas meteorológicas, especialmente en comarcas habituadas a estos fenómenos.
Ante la evolución de la situación, algunos ayuntamientos ya se preparan para recuperar la normalidad. Es el caso de Porqueres y Torroella de Montgrí, que prevén reabrir esta tarde los equipamientos municipales si no hay cambios en las condiciones meteorológicas.
Los representantes locales reclaman al Gobierno que revise el modelo de activación de alertas para evitar afectaciones innecesarias y que apueste por una gestión más flexible y ajustada al territorio.
