Cómo los perros han transformado la terapia al Trueta: menos ansiedad y más sonrisas para niños con parálisis cerebral

Los niños, con los perros, se muestran más tranquilos durante los tratamientos y los médicos pueden reducir la sedación

20 de abril de 2026 a las 11:29h

La incorporación de la terapia asistida con perros por parte de la Unidad Funcional de Parálisis Cerebral del Trueta se ha consolidado como un método seguro, eficaz y bien aceptado a la hora de mejorar la experiencia asistencial y reducir la ansiedad y la necesidad de sedación de los niños cuando reciben tratamientos clínicos.

Así se desprende del estudio para analizar el impacto de esta terapia, que ha recogido un 72% de aceptación por parte de los niños y niñas atendidos y la reducción de la necesidad de soporte anestésico en un 26% de los casos.

Esta terapia se ha mostrado efectiva durante la infiltración de toxina botulínica, la cual se aplica para tratar la rigidez muscular —llamada espasticidad— que afecta la movilidad de numerosos niños con parálisis. En este contexto, el acompañamiento de los perros durante las punciones ha contribuido a disminuir la ansiedad y favorecer el bienestar emocional de los niños y niñas.

Los resultados obtenidos han propiciado la colaboración de Purina, la marca de alimentación para animales domésticos de Nestlé, para mantener el tratamiento dentro de la cartera asistencial de la Unidad Funcional de Parálisis Cerebral del Trueta.

El acuerdo firmado se enmarca dentro del compromiso corporativo de Purina para  colaborar en actividades, acciones y proyectos que tengan como finalidad promover la salud de las personas mediante el vínculo humano-animal. Asimismo, el convenio permitirá que, a partir del verano, la terapia se extienda también a los niños ingresados en la planta de Pediatría.

IMPACTO POSITIVO DE LA TERAPIA

La terapia asistida con perros se inició a finales de 2024 con el apoyo del Centre de Teràpies Assistides amb Cans (CTAC), especializado en ofrecer sesiones con perros a personas que conviven con alguna discapacidad psíquica, física, o bien, con alguna dificultad de índole social o educativa. 

Desde entonces, los profesionales sanitarios de la Unidad Funcional de Parálisis Cerebral del Trueta han constatado, como ventajas principales, una anamnesis —proceso de recogida de información detallada del paciente para elaborar la historia clínica— más fluida y menos tensa gracias a la distracción positiva del niño, una observación más natural de la marcha y la postura, una disminución de la ansiedad durante la intervención y un retorno más rápido al bienestar emocional basal después del tratamiento. 

La percepción positiva —con datos recogidos entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025— ha quedado reflejada en el estudio realizado para analizar el impacto de la terapia a partir de una muestra formada por 64 pacientes pediátricos. De estos, 46 participantes (71,9%) aceptaron continuar la terapia, mientras que 18 (28,1%) declinaron la propuesta.

Entre las personas que prefirieron no seguir la terapia, solo 2 expresaron miedo a los perros, mientras que las 16 restantes adujeron otras razones no vinculadas al rechazo de los animales, que podían estar presentes en la consulta.

En cuanto a los 46 niños que participaron activamente en la terapia, en 34 casos se pudo llevar a cabo durante todo el procedimiento (anamnesis e infiltraciones), mientras que en 12 niños no se pudo prolongar la presencia de los perros durante las infiltraciones de toxina botulínica porque presentaron un grado de ansiedad demasiado elevado, que hacía necesaria la sedación. 

Uno de los resultados más destacables fue la reducción de la necesidad de sedación farmacológica para el proceso de aplicación de la toxina botulínica. Aproximadamente uno de cada cuatro niños (26%) dejó de necesitar sedación cuando se incorporó la terapia asistida con perros, un dato que sugiere que la presencia de los perros de terapia puede ayudar a los niños a tolerar mejor el procedimiento. Además, el grado de satisfacción de los pacientes y las familias alcanzó los 9,67 puntos sobre 10.

Según indica Dolors Casellas, pediatra del Trueta especializada en neurodesarrollo, “los resultados sugieren que la terapia asistida con animales es una herramienta bien aceptada y útil para mejorar la experiencia de los pacientes pediátricos durante procedimientos médicos, y que puede contribuir a reducir la necesidad de sedación en determinados contextos clínicos”.

La Unidad Funcional de Parálisis Cerebral del Trueta se puso en marcha en diciembre de 2022, con el objetivo de facilitar la atención asistencial a los niños y sus familias, ya que durante una sola visita les atienden diferentes especialistas. Durante las visitas, se decide cuál es el manejo terapéutico y el seguimiento más adecuado para cada niño, y se plantean, de esta manera, objetivos de intervención y tratamientos individuales adecuados a las necesidades de cada familia.