La unidad del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil ha recibido un incremento destacable de denuncias por maltrato animal en los últimos meses. Desde el cuerpo señalan que la época de vacaciones en verano es habitual que incrementen estos hechos, porque muchas personas dejan a sus mascotas abandonadas sin suficiente comida ni agua para que puedan subsistir. El cabo del SEPRONA y jefe de la unidad en Girona, Daniel Frías, explica que se trata de un delito y remarca que la ciudadanía cada vez está más concienciada en este sentido. De hecho, para Frías, este es el motivo por el cual reciben cada vez más denuncias. “La gente cuando ve a un perro sufrir a pleno sol le remueve y nos avisa”, explica.
Cada vez hay más personas que denuncian maltrato animal en las comarcas gerundenses. La división del Seprona de la Guardia Civil, que se encarga de estas cuestiones, ha visto como en los últimos meses ha habido un aumento de denuncias. El cabo de la Guardia Civil y responsable del Seprona en Girona, Daniiel Frías, explica que no quiere decir que haya más casos de maltrato animal, sino que la gente tiene más conciencia a la hora de ponerlo en conocimiento de las autoridades.
Frías, además, recuerda que la mayor parte de las veces es la Policía Local de la localidad quien recibe el aviso y es quien se encarga de poner la denuncia. El cabo señala que habitualmente acaba con una infracción, pero en caso de que se ponga en peligro la vida del animal o que acabe muriendo, se puede tratar como un delito. “Si se le deja solo, sin los recursos suficientes y a la intemperie, se pone en riesgo su vida. Esto es un delito”, remarca.
El SEPRONA se pone en marcha a partir del momento en que recibe la denuncia. Frías explica que en la mayoría de los casos se trata de vecinos que ven repetidas veces una conducta por parte del propietario del animal o que lo ven en condiciones que no son las mejores. A partir de aquel momento, el cuerpo inicia una investigación para poder determinar si hay riesgo para la vida del animal y, si corresponde, liberarlo.
Llagostera y Girona
En los últimos meses se han producido dos casos de maltrato animal en las comarcas gerundenses. El más reciente a mediados del mes de octubre donde dos gatos y un perro aparecieron heridos con disparos de una escopeta de balines. Uno de los gatos murió sacrificado, por recomendación veterinaria, ya que uno de los proyectiles lo dejó tetrapléjico. Otro caso que acabó con la muerte del animal ocurrió en Girona, el agosto pasado. En esta ocasión, fue la Policía Municipal la que denunció al propietario de un perro que murió después de saltar por un balcón a causa del calor que tenía el animal. Los hechos tuvieron lugar en un piso de la calle del río Freser, en el barrio de Sant Pau de la capital gerundense.
En esta ocasión se trataba de un cachorro de solo seis meses y desde hacía días estaba todo el día en la terraza sin ninguna sombra y atado con una cuerda. El animal habría intentado saltar por el balcón para huir del calor y habría quedado colgado por la cuerda. Varios vecinos apuntan que el propietario habría marchado de vacaciones dejando la mascota en casa. La policía explica que había pedido a un conocido que lo cuidara y lo dejaba atado por miedo a que saltara, como finalmente acabó haciendo.
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