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El Ayuntamiento de Viladecans y el Área Metropolitana de Barcelona han puesto en marcha el proyecto de naturalización de la plaza de las Tretze Roses, una actuación enmarcada en su Plan de Sostenibilidad Ambiental y dotada con un presupuesto de 1.254.236 euros.
Las obras afectarán una superficie de 3.057 metros cuadrados y tendrán una duración estimada de entre cinco y seis meses. El proyecto prevé la rehabilitación integral del espacio, con tareas de impermeabilización y naturalización de una plaza muy céntrica, de uso habitual por parte de las familias y situada muy cerca de la escuela pública El Garrofer.
Una plaza con más verde y más sombra
La intervención incluirá la plantación de 38 árboles sobre parterres y la incorporación de plantas arbustivas, gramíneas, vivaces y trepadoras, que ocuparán un millar de metros cuadrados. También se instalarán estructuras ligeras para generar sombra y para sostener las plantas trepadoras previstas en el proyecto.
De manera paralela, se renovarán el área de juego infantil, el alumbrado y el mobiliario urbano, con el objetivo de mejorar la adaptación y el confort del espacio para el vecindario.
Un espacio condicionado por el gran aparcamiento subterráneo
La plaza de las Tretze Roses está delimitada por la calle de la Rajoleria, la avenida de Josep Tarradellas, la calle de la Mare de Déu de Sales y el pasaje de Manuel Tosca. Fue urbanizada en el año 2004, en los últimos desarrollos del Torrent Ballester, en medio de la construcción de pisos y locales comerciales y sobre un gran aparcamiento.
El teniente de alcalde de Movilidad y concejal delegado de la naturalización de la ciudad y la misión clima, Jordi Mazón, ha explicado que la plaza se proyectó en un momento “en que no se pensaba tanto en la importancia de naturalizar las ciudades".
Afirma que "se tuvo más en cuenta la necesidad de estacionamiento de vehículos que sufría la zona, y por eso el gran aparcamiento subterráneo construido condicionó el aspecto y la configuración de la plaza, ya que no se podían plantar grandes árboles. El resultado fue una plaza dura y sin demasiados espacios de sombra. Ahora, con nuevas soluciones técnicas, el Ayuntamiento y el Área Metropolitana de Barcelona hemos proyectado una ambiciosa naturalización”.
Refugio climático y mejora ambiental
Los objetivos de la intervención son potenciar el papel de la plaza como un espacio social, inclusivo y adaptado, que pueda ser un refugio climático, ofreciendo confort térmico y reduciendo el efecto isla de calor y mejorando la salud de los vecinos y vecinas.
El incremento de la infraestructura verde y la biodiversidad servirá para alcanzar estos objetivos, al tiempo que se proyecta un mantenimiento y explotación del espacio eficientes, con el mínimo de consumo de energía y agua posible. Los materiales incorporados minimizarán la huella de dióxido de carbono (CO₂).
Un recuerdo a las Tretze Roses
El Ayuntamiento estudia la posibilidad de instalar algún elemento que recuerde el origen del nombre de la plaza, de acuerdo con los criterios de recuperación de la memoria histórica. La denominación fue aprobada por el consistorio en marzo de 2009 como homenaje a Las Trece Rosas, el nombre con el que se conoce al grupo de trece jóvenes republicanas, la mayoría vinculadas a las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), que fueron fusiladas por el régimen franquista en Madrid el 5 de agosto de 1939, pocos meses después del final de la Guerra Civil española. Las trece jóvenes tenían entre 18 y 29 años.