La venta de una edición limitada del reloj Swatch, desarrollada en colaboración con la marca suiza de lujo Audemars Piguet, ha provocado este sábado un fuerte despliegue policial en Barcelona. Decenas de personas comenzaron a formar colas días antes ante la tienda situada en el paseo de Gracia con Gran Vía y la Illa Diagonal, esperando obtener un ejemplar del modelo Royal Pop. Este reloj, disponible en ocho combinaciones cromáticas vibrantes, tiene un precio oficial que oscila entre los 385 y los 400 euros según la versión.
La demanda masiva hizo que el establecimiento decidiera no abrir puertas el sábado por la mañana ante la elevada concentración. Esto generó momentos de tensión que requirieron la actuación de los Mossos d’Esquadra, que movilizaron tres dotaciones del Área Regional de Recursos Operativos (ARRO) para gestionar el desalojo pacífico de unas 500 personas concentradas, muy por encima de los poco más de cien relojes disponibles.
Contexto global e incidencias similares
Esta situación no es exclusiva de Barcelona. Otras tiendas Swatch repartidas por el mundo —especialmente en Francia e Inglaterra— también han sufrido colas multitudinarias y tensiones similares. En algunos casos se ha optado por no poner a la venta esta edición especial o incluso por cerrar las puertas preventivamente. La policía ha tenido que intervenir en varios países para evitar altercados relacionados con este fenómeno.
Detalles del modelo Royal Pop y reventa especulativa
El reloj objeto de esta expectación es un modelo tipo bolsillo llamado Royal Pop. Los precios oficiales varían entre los 385 euros para los modelos con dos agujas y los 400 euros para los que incorporan un segundero, pero su valor real se ha disparado notablemente en plataformas como Wallapop. Allí se pueden encontrar ejemplares anunciados a más de el cuádruple de su coste original, llegando hasta los 2.000 euros o más.
Tensiones también en otros puntos de venta locales
Además del local emblemático del paseo de Gracia, otros puntos como la tienda Swatch situada en el centro comercial L'Illa Diagonal, también en Barcelona, han experimentado problemas durante la jornada. A pesar de haber comenzado las ventas, un grupo alteró el orden establecido dentro de la cola, hecho que forzó el cierre anticipado sin haber vendido los cuarenta relojes disponibles.
Cronología de los hechos previos y actuación policial detallada
Las primeras colas se formaron ya el pasado martes, coincidiendo con el anuncio oficial sobre la fecha prevista para vender estos ejemplares limitados. A primera hora de este sábado, cuando estaba previsto abrir puertas a las 10:00 horas, se confirmó que finalmente no lo harían ante la excesiva afluencia.
Ante esta situación inusual se destinaron seis furgonetas de los equipos antidisturbios Brimo de los Mossos d’Esquadra. El cuerpo policial se encargó de evitar incidentes mayores mientras procedía al desalojo ordenado de los asistentes concentrados.
