Vall d'Hebron hace el primer trasplante entre dos personas con VIH en España

Una modificación de las leyes vigentes permite una intervención que ha de reducir las listas de espera de estos pacientes

24 de julio de 2026 a las 12:31h

El Hospital Universitario Vall d'Hebron ha llevado a cabo el primer trasplante de riñón del Estado entre dos personas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). La intervención, realizada a partir de un donante vivo y mediante cirugía robótica, ha sido un éxito y tanto el donante como el receptor evolucionan favorablemente.

Los protagonistas son dos hombres de mediana edad y amigos entre ellos. El receptor sufría una glomerulonefritis crónica que le había obligado a someterse a hemodiálisis desde hacía unos meses. El gerente de Vall d'Hebron, Albert Salazar, ha destacado el simbolismo de la hazaña y ha recordado que en 1981 el hospital diagnosticó el primer caso de VIH del Estado y que, "45 años más tarde", ha protagonizado este nuevo avance.

El jefe de sección de la Unidad de Trasplante Renal de Vall d'Hebron, Francesc Josep Moreso, ha explicado que tanto el donante como el receptor cumplían los criterios habituales para someterse a un trasplante. El elemento innovador del caso no era el receptor, ya que el centro realiza cada año uno o dos trasplantes renales a personas con VIH, sino que el donante también estuviera infectado por el virus.

Moreso ha atribuido el retraso en la autorización de este tipo de donaciones al "tabú" que ha rodeado históricamente el VIH y a una legislación que las prohibía. "Los profesionales ya hacía tiempo que habíamos reclamado a la ONT que se cambiara la normativa", ha asegurado. De hecho, Vall d'Hebron ya había intentado hacer una intervención de estas características hace tres años, pero la regulación vigente entonces no lo permitía.

Después de la operación, el receptor ya ha recibido el alta hospitalaria, no ha presentado complicaciones, mantiene una función renal normal y sigue tratamiento con medicación antirretroviral e inmunosupresora. El donante también evoluciona favorablemente, a pesar de que sufrió una pequeña acumulación de líquido en el lecho quirúrgico que requirió un drenaje, una complicación que los profesionales consideran propia de este tipo de intervenciones.

Los facultativos han explicado que algunos fármacos antirretrovirales pueden interferir con la medicación inmunosupresora que se administra para evitar el rechazo del órgano. Aun así, Moreso ha señalado que actualmente existen suficientes opciones terapéuticas para encontrar combinaciones que permitan controlar tanto el riesgo de rechazo como la infección por el VIH.

El médico del Servicio de Enfermedades Infecciosas, Jordi Navarro, ha remarcado que el éxito de estos trasplantes depende de una acurada selección del donante y del receptor y del estudio del historial de sus tratamientos antirretrovirales. Este análisis permite detectar posibles resistencias del virus y adaptar el tratamiento del receptor para que sea eficaz tanto ante su VIH como ante el que podría transmitir el órgano trasplantado.

Navarro también ha explicado que el riesgo de superinfección, es decir, que el receptor adquiera una variante diferente del virus, existe pero es "bastante excepcional". Asimismo, ha descartado que la inmunosupresión necesaria después del trasplante tenga que provocar una reactivación del VIH.

Desde el punto de vista quirúrgico, el jefe del Servicio de Urología, Enric Trilla, ha señalado que la intervención no difiere de un trasplante renal convencional entre personas vivas. La extracción del riñón se hizo con técnicas mínimamente invasivas y la implantación se llevó a cabo mediante cirugía robótica para favorecer una recuperación más rápida y reducir el impacto de la operación.

Más allá del ámbito médico, Navarro ha destacado que esta nueva posibilidad también representa un avance en derechos. Según ha afirmado, permite equiparar a las personas con VIH al resto de la población en cuanto a la posibilidad de donar órganos. En Cataluña viven unas 35.000 personas con el virus y cada año se diagnostican entre 400 y 500 casos nuevos. El médico ha explicado que el donante y el receptor han preferido mantener el anonimato, una decisión que, a su parecer, evidencia que todavía persiste el estigma asociado al VIH.

La normativa que prohibía utilizar órganos de personas con VIH estaba vigente desde 1987. El Estado la derogó el 2025 y el protocolo nacional que regula estas intervenciones se aprobó en mayo del 2026. La directora general de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Beatriz Domínguez-Gil, ha estimado que cada año se podrían hacer unos 17 trasplantes con órganos de donantes fallecidos con VIH, aunque ha advertido que la cifra real probablemente será inferior por la dificultad de encontrar receptores compatibles en el momento adecuado.

Domínguez-Gil ha subrayado que la importancia principal del cambio normativo no es tanto el número de intervenciones que se puedan hacer como el hecho de garantizar que las personas con VIH también puedan donar sus órganos si así lo desean. Actualmente, una cincuentena de personas con el virus esperan cada año un trasplante en España, principalmente de riñón.

Hasta ahora, Vall d'Hebron ha realizado cinco trasplantes de pulmón, 23 de riñón y 35 de hígado a receptores con VIH. En estos momentos, el centro tiene siete personas con el virus en lista de espera: una para recibir un pulmón, dos un riñón y cuatro un hígado.

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