Una pareja lesbiana que vive en Cataluña denuncia que Italia quiere impedir que su hija lleve el apellido de las dos

14 de octubre de 2023 a las 13:43h

“Nosotras estábamos viviendo nuestra vida y de repente llega esta noticia, que nos dice que no, que no podemos seguir viviendo así ni tenemos derecho a pensarnos como una familia”. Es la denuncia de Camila, madre de una niña de tres años y esposa de Elisa, todas procedentes de Italia. Son de Padua, pero hace dos años que viven en Barcelona. Según explican a la ACN, desde el pasado junio una treintena de familias formadas por dos madres han recibido una notificación en la que se informa de que la fiscalía italiana ha pedido la modificación de las actas de nacimiento de sus hijos para eliminar el apellido de la madre no biológica. Ellas están esperando que les llegue la suya. “A efectos prácticos implica que yo no seré nadie para mi hija”, lamenta Camila.

Según detallan, las familias afectadas son 33. Se trata de hijos de parejas de dos madres, registrados desde 2017 y hasta la fecha de hoy en Padua, que fueron concebidos en el extranjero con fecundación asistida heteróloga, es decir, con un donante hombre. En Italia, a diferencia de España y otros países europeos, la fecundación asistida solo se permite a parejas heterosexuales casadas o que conviven. Por eso algunas parejas homosexuales se marchan al extranjero para tener hijos y, una vez vuelven, piden que se reconozca al hijo en Italia.

Sin embargo, la ley italiana no prevé cómo registrar a los hijos de familias homosexuales nacidos en el extranjero con esta técnica. Del mismo modo, el país tampoco reconoce aún el matrimonio homosexual, simplemente existe una especie de “unión civil”, creada en 2016, parecida a la pareja de hecho que existe en España.

Ante esto, algunos municipios del país, como Padua o Milán, crearon un registro en el que los niños quedan reconocidos con el apellido de las dos madres y, por tanto, ambas tienen los mismos derechos sobre estos. Con la llegada de la ultraderecha al gobierno de Italia, con Giorgia Meloni como primera ministra, la situación ha cambiado.

“Lo que ha pasado es que la fiscalía ha pedido a los tribunales que se borre el apellido y la filiación de la madre no biológica. Esto quiere decir cambiar documentos de identidad, pero también significa que mi hija pierde a una madre”, lamenta Elisa. Según explican, si los tribunales dan la razón a la fiscalía de Padua, todos estos niños pasarán a ser hijos de una madre soltera y la otra madre no tendrá derecho ni potestad sobre estos. A efectos prácticos, implicaría que la madre no biológica necesitaría autorización para poder recoger a su hijo en la escuela o para poder viajar con él. Del mismo modo, este perdería cualquier vínculo legal con sus abuelos, tíos, primos y familiares por parte de la madre no biológica.

Elisa y Camila esperan que en las próximas semanas o meses les llegue su notificación judicial y, una vez reciban la carta, deberán viajar a Italia para presentarse ante un juez. En caso de que pierdan el pleito, según han explicado, deberán iniciar un procedimiento de adopción para que Camila, la madre no biológica en este caso, pueda ser reconocida como madre de su hija. “Esto implica que unos asistentes sociales vengan a casa a valorar si ella puede ser la madre de su propia hija”, critica Elisa. Ambas están convencidas de que será un proceso judicial que durará años y que, además, les costará dinero.

Con todo, Elisa y Camila denuncian que toda esta situación se deriva de la falta de voluntad de los últimos gobiernos italianos para sacar adelante una ley que reconozca el matrimonio homosexual. “Lo vivimos como una injusticia: si hubiera una ley, esto no pasaría, porque se han aprovechado de que no existe ningún mecanismo que garantice que todos los ciudadanos sean iguales”, lamenta Elisa.

Varias opciones para esquivar los cambios legales

Joaquim Juncosa, abogado de Barcelona que las está asesorando, explica a la ACN que una posible solución es que se casen en el Estado español y después pedir el reconocimiento en Italia. No obstante, como ya están unidas civilmente en Italia, no se les permite hacer otro enlace legal. Deberían separarse en Italia y casarse aquí. Por eso, mientras tanto, y por si perdieran el caso en Italia, han hecho varios documentos notariales como testamento donde ambas se reconocen mutuamente como madres de la niña y también autorizaciones recíprocas para viajar, ir al médico o recogerla en la escuela. Estos documentos probablemente no serían reconocidos en Italia, pero tendrían más fuerza para reivindicarlos en los tribunales europeos.

En todo caso, si perdieran el caso inicialmente, podrían recurrir a instancias superiores, hasta el tribunal constitucional italiano, y también a los tribunales europeos. A mediados de noviembre se prevé que en los juzgados de Padua se celebre el primer juicio de un caso como este y posteriormente llegarán el resto.

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C CIUTAT
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