ÚLTIMA HORA | Llega la comitiva judicial a la Calle Sant Agustí y se caldean los ánimos de los más de 500 concentrados

El inquilino ha salido de casa acompañado por el Sindicato de Inquilinas y representantes del Ayuntamiento para hablar con la comitiva judicial

25 de marzo de 2026 a las 10:25h

Ya son más de 500 las personas concentradas a estas horas frente al número 14 de la calle Sant Agustí, en el barrio de Gràcia de Barcelona, para intentar detener el desahucio de Txema Escorsa, después de que un fondo de inversión haya adquirido el edificio con la voluntad de convertirlo en pisos ‘coliving’.

La comitiva judicial encargada de ejecutar el desahucio ya ha llegado al lugar y los ánimos de los concentrados se caldean por momentos, ya que el objetivo de la concentración es evitar este lanzamiento.

Paralelamente, el inquilino afectado, Txema Escorsa, ha salido del inmueble y representantes del Sindicato de Inquilinas y del Servicio de Mediación de Vivienda del Instituto Municipal de Vivienda se han desplazado a la esquina con la calle Córcega para hablar con la comitiva.

Escorsa, que vive en el piso desde 2015 y siempre ha pagado el alquiler, ha agradecido el apoyo recibido y ha defendido que su situación va más allá de un caso individual. “Si estamos aquí es para decir que no pasarán. La vivienda debe ser un derecho y no un negocio”, ha asegurado.

Según explica, el fondo New Amsterdam Developers (NAD) compró el inmueble en 2023 y, dos años después, comunicó a los residentes que no encajaban con el perfil de vecinos que buscaban.

CRÍTICAS AL ‘COLIVING’

El Sindicato de Inquilinas ha denunciado la transformación de viviendas en este modelo, que consiste en alquilar habitaciones a precios elevados, que pueden llegar a los 950 euros.

Su portavoz, Enric Aragonès, también ha criticado el posible despliegue policial para ejecutar el desahucio y ha recordado que el Ayuntamiento ya ha sancionado varias veces estos pisos, considerados ilegales.

Desde el movimiento vecinal aseguran que mantendrán la vía del diálogo cuando llegue la comitiva judicial, aunque advierten que están dispuestos a plantar cara para evitar la expulsión.

El caso vuelve a poner el foco en la tensión entre el derecho a la vivienda y la expansión de nuevos modelos residenciales impulsados por fondos de inversión.

UN MODELO INMOBILIARIO QUE GENTRIFICA

El coliving es un modelo de vivienda donde se alquilan habitaciones individuales dentro de un piso compartido, a menudo con servicios incluidos (limpieza, zonas comunes, internet) y con precios elevados, que pueden igualar los que cuesta el alquiler de un piso entero.

El problema es que resulta más rentable para los propietarios que el alquiler tradicional. Por eso, muchos edificios se reconvierten a coliving, lo que encarece los precios y expulsa a los vecinos de toda la vida, que no pueden asumir estos nuevos costos o no encajan en el perfil que se busca (temporal, joven o internacional).