El Taller Masriera resurge como nuevo espacio sociocultural en el corazón del Eixample

El antiguo templete neoclásico de la calle Bailén se rehabilitará como equipamiento cultural, recuperando el jardín original y el legado artístico de un espacio clave de la historia cultural barcelonesa

27 de febrero de 2026 a las 07:00h

En el número 70-72 de la calle de Bailén, casi invisible entre las fincas del Eixample, se conserva uno de los edificios más singulares del patrimonio cultural de Barcelona: el Taller Masriera. Se trata de un templete neoclásico construido a finales del siglo XIX que vivió su máximo esplendor durante el primer tercio del siglo XX, cuando se convirtió en un centro de creación artística e intelectual de primer nivel.

A pesar de su discreta presencia actual, el edificio tuvo un papel destacado en la vida cultural barcelonesa. Así lo recordó la historiadora y profesora de la Universitat Ramon Llull Montserrat Villaverde en una intervención divulgativa el año 2018, en la que puso en valor el Taller Masriera como un espacio pionero en la difusión de las artes en la ciudad.

La familia Masriera y el “templo de las artes”

El Taller Masriera fue impulsado por los hermanos Francesc y Josep Masriera Manovens, miembros de una de las familias más influyentes de la Barcelona cultural del siglo XIX e inicios del XX. Intelectuales, artistas y mecenas, los Masriera concibieron el edificio como un espacio de trabajo, exposición y encuentro creativo.

Para materializar el proyecto, encargaron la obra a Josep Vilaseca Casanovas, uno de los arquitectos más reconocidos del momento. El resultado fue un edificio de inspiración clásica, concebido como un templo, que tomaba como referencia construcciones como la Maison Carrée de Nimes, el templo romano de Vic o el templo de Augusto de Barcelona.

Asimismo, inaugurado el año 1884, el Taller Masriera captó rápidamente la atención de la prensa y del mundo cultural. En un Eixample todavía poco edificado, el templete destacaba con fuerza y fue bautizado simbólicamente como “el templo de las artes”.

Un centro de referencia cultural

Durante las últimas décadas del siglo XIX, el Taller Masriera se consolidó como un espacio de referencia cultural. Los hermanos Masriera allí organizaban exposiciones, allí trabajaban de manera habitual y recibían visitas constantes de figuras destacadas del mundo artístico e intelectual. Su influencia era tal que sus opiniones marcaban tendencia. De aquel prestigio surgió la expresión popular “Lo decían los Masriera”, utilizada como sinónimo de autoridad y garantía cultural.

En 1902, la muerte de Josep Masriera marcó un punto de inflexión. Su hijo, Lluís Masriera, asumió el relevo y trasladó al Taller Masriera los talleres de orfebrería que hasta entonces tenía en la calle Ferran. Formado en París y Ginebra, Lluís Masriera destacó por la producción de joyas de alta calidad y por una concepción moderna de las artes aplicadas.

De taller artístico a espacio teatral de vanguardia

Más allá de la orfebrería, Lluís Masriera tenía una fuerte vinculación con el mundo del teatro. Durante las primeras décadas del siglo XX, impulsó representaciones teatrales de aficionados y diseñó escenografías, hasta que en el año 1933 creó el Teatre Studium, que se convertiría en uno de los espacios escénicos más relevantes del país.

Así pues, el Taller Masriera acogió dos compañías teatrales clave del siglo XX: El Belluguet, una compañía amateur con ambición profesional, y La Barraca, el proyecto teatral impulsado por Eduardo Ugarte y Federico García Lorca. En 1935, Lorca leyó en el taller la obra Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores, un hecho que confirma el carácter vanguardista del espacio. Sin embargo, la Guerra Civil interrumpió toda la actividad cultural. Después del conflicto, el teatro reanudó puntualmente las representaciones hasta que, en 1952, la familia Masriera vendió el edificio a una congregación religiosa, iniciando una etapa de decadencia e invisibilización.

Un nuevo futuro como equipamiento público

Ahora, más de siete décadas después, el Taller Masriera se prepara para iniciar una nueva etapa. El Ayuntamiento de Barcelona ha dado a conocer el proyecto ganador del concurso para rehabilitar el edificio y convertirlo en un nuevo equipamiento sociocultural en el barrio de la Dreta de l’Eixample.

La propuesta, elaborada por Estudi Länk Arquitectes SCP y Dataae, apuesta por recuperar el espíritu original del conjunto, devolviéndole el carácter de templo rodeado de jardín. El proyecto prevé eliminar añadidos y ampliaciones posteriores para liberar el edificio y acentuar la presencia del verde, hasta el punto de que el jardín de acceso pasará a formar parte activa del equipamiento.

Una ágora abierta al barrio y la recuperación del teatro

Uno de los elementos centrales de la rehabilitación será la transformación del vestíbulo histórico en una gran ágora abierta, concebida como un espacio de encuentro que conecte el interior del edificio con la calle. El objetivo es generar curiosidad entre los peatones e invitar al vecindario a descubrir un espacio hasta ahora desconocido.

El proyecto también incluye vaciados interiores para recuperar las alturas originales, mejorar la entrada de luz natural y poner en valor elementos arquitectónicos originales del templete neoclásico. Además, se recuperará el teatro Stadium, que tendrá una capacidad para cerca de 280 personas y funcionará como sala polivalente vinculada a la futura Biblioteca Sofia Barat, que también se ubicará en el edificio.

Calendario pendiente del próximo mandato

Antes de iniciar las obras, el equipo de arquitectos redactará el anteproyecto, con la previsión de que esté terminado el próximo noviembre. Sin embargo, el Ayuntamiento de Barcelona no prevé que los trabajos de rehabilitación comiencen hasta el próximo mandato municipal.

Mientras tanto, el Taller Masriera espera dejar atrás décadas de olvido para recuperar el papel que tuvo en el pasado: el de un espacio de creación, encuentro y difusión cultural en pleno corazón de Barcelona.