La Selva lucha por preservar el verde y el patrimonio ante una residencia privada

El vecindario propone una alternativa de consenso para salvar la finca modernista de La Selva mientras el Ayuntamiento avala el proyecto urbanístico

25 de febrero de 2026 a las 09:17h

El Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado definitivamente el plan especial urbanístico que permite la construcción de una residencia privada para gente mayor en la finca de La Selva, situada en la calle de Camil Oliveras, 2, en el barrio de la Font d’en Fargues. El solar, de cerca de 13.000 metros cuadrados, acoge una casa modernista y un jardín histórico de gran valor patrimonial y ambiental, que se ha convertido en uno de los pocos espacios verdes de cierta extensión del barrio.

La propuesta salió adelante con el apoyo de la mayoría de los grupos municipales, mientras que ERC y Barcelona en Comú votaron en contra. La aprobación ha generado un fuerte rechazo entre entidades vecinales de la Font d’en Fargues y del Guinardó, agrupadas bajo la plataforma Salvem el Patrimoni, Salvem La Selva, que consideran que el proyecto destruye parcialmente un espacio único e insustituible del barrio.

Reivindicación de un espacio público

Desde hace meses, el vecindario reclama la preservación íntegra de la finca y defiende la expropiación de los terrenos para convertirlos en jardines públicos accesibles a toda la ciudadanía. Según denuncian, esta opción no ha sido nunca explorada seriamente por el consistorio, a pesar de tratarse de un espacio con un valor patrimonial y ambiental reconocido. “La Selva es un espacio único en el barrio, tanto por su valor verde como por su patrimonio. Es incomprensible que no se haya estudiado su adquisición pública”, ha sostenido desde el inicio la plataforma vecinal. Además del valor paisajístico, se remarca el jardín histórico como actor de un pulmón verde dentro de una zona urbana densa, con calles estrechas y escasa vegetación pública.

Para muchos, La Selva no es solo una finca: es un elemento clave de la identidad del barrio, un lugar que ha visto pasar generaciones y donde muchos han pasado momentos de ocio y encuentros vecinales. Su desaparición total como espacio verde representaría una pérdida irreparable para la comunidad.

Una propuesta de consenso

Ante la imposibilidad de detener completamente el proyecto, la plataforma vecinal ha presentado una alternativa que busca un punto de equilibrio entre los intereses privados y la preservación del patrimonio. La propuesta consiste en concentrar toda la edificabilidad en un extremo de la parcela y liberar el resto del terreno como jardines públicos.

“Cuando escuchamos esta propuesta nos pareció aceptable, aunque no es la ideal. Muchos vecinos estamos en contra de la decisión del Ayuntamiento, porque nos privan de uno de los mejores espacios verdes que tenemos en el barrio. Entendemos que los vecinos de la plataforma están luchando cada día… lástima que desde el consistorio no lo valoren. El vecindario siempre salva y lucha por los derechos de los vecinos.”, explica Miguel Fuente, vecino de 76 años que ha vivido en el barrio toda la vida. Fuente destaca que la finca no solo tiene un valor estético, sino que es un lugar de socialización: “La gente no solo puede disfrutar de un espacio precioso también de un lugar donde reunirse y pasear”

El malestar vecinal se ha hecho evidente en diversas movilizaciones y asambleas. Xavier Sampere, otro residente activo en las protestas, denuncia la falta de sensibilidad ambiental del proyecto: “Tenemos una finca de 13.000 metros cuadrados que es una maravilla única, y aprueban una residencia que arrasa casi todo el bosque. ¿De verdad esto es aceptable? Después se presentan como ecologistas”, lamenta. Sampere recuerda que el barrio ya cuenta con pocas zonas verdes y que La Selva es uno de los espacios con vegetación más abundante, con árboles centenarios y un jardín que conserva elementos históricos del modernismo.

El patrimonio en riesgo?

El proyecto actual prevé una superficie construida de 9.000 metros cuadrados repartidos en dos edificios de tres plantas, ocupando casi la mitad de la finca. Solo 1.300 metros cuadrados quedarían accesibles al vecindario, dejando fuera la mayor parte del jardín y la vegetación histórica. Además, preocupa que varios elementos patrimoniales —incluyendo restos de la casa modernista original— pudieran quedar parcialmente dañados por la nueva construcción. Por este motivo, se alerta que una vez construidos los edificios, sería casi imposible recuperar la integridad del jardín y la finca como conjunto histórico.

Equipamiento o pulmón verde? 

El conflicto de La Selva pone de manifiesto la tensión entre la necesidad de equipamientos para gente mayor y la defensa de los espacios verdes y el patrimonio histórico. Mientras el Ayuntamiento defiende la utilidad social de la residencia, el vecindario insiste en que la finca es un pulmón verde imprescindible y un elemento clave de la identidad del barrio.

Según declaraciones oficiales, la residencia permitirá ofrecer servicios a las personas mayores del barrio y crear empleo, argumentos que han sido decisivos para la aprobación del plan urbanístico. No obstante, los vecinos recuerdan que la construcción de equipamientos sociales no debería ser incompatible con la preservación de espacios verdes. “No tenemos que elegir entre equipamiento y verde, deberíamos poder tener ambos”, señala Fuente.

El futuro de La Selva

El caso de La Selva ejemplifica la tensión que existe en muchos barrios de Barcelona entre el desarrollo urbanístico y la preservación del patrimonio y de los espacios verdes. La Font d’en Fargues corre el riesgo de perder uno de sus principales elementos identitarios. A pesar de todo, la propuesta vecinal de concentrar la edificabilidad en un extremo y convertir el resto del terreno en jardines públicos continúa sobre la mesa como alternativa de consenso. Sempere considera que “es mejor que nada”, pero insiste en que el objetivo final es la preservación completa de la finca.

Una movilización que no se detiene

Desde su creación, la plataforma Salvem La Selva ha organizado reuniones, marchas y actividades de sensibilización para concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de la finca. Aseguran que continuarán luchando para preservar el espacio y que su oposición no se limita a un rechazo emocional: “Es una cuestión de justicia urbanística y de preservación del patrimonio y del medio ambiente. No podemos permitir que espacios únicos como este desaparezcan sin oposición”, afirma el vecino.

Un conflicto emblemático

La disputa de La Selva es representativa de muchos conflictos en Barcelona, donde la presión urbanística a menudo entra en conflicto con la necesidad de conservar zonas verdes y elementos históricos. El caso muestra que, a pesar de existir un proyecto con finalidad social como una residencia para personas mayores, no siempre es fácil conciliar desarrollo y preservación.

Los vecinos, las entidades y la plataforma continúan trabajando para encontrar soluciones que permitan conservar al menos parte del espacio, mantener el jardín accesible y preservar elementos arquitectónicos del modernismo. Su mensaje es claro: “No pedimos que se detenga todo desarrollo, sino que se haga de manera respetuosa con el patrimonio y el medio ambiente”, concluye Fuente.