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Sabadell volvió a encender la noche de domingo de Fiesta Mayor con una de las tradiciones más esperadas de la cultura popular de la ciudad. La Cercavila Infernal recorrió este domingo las calles de Sabadell con una combinación de fuego, música y pólvora que convirtió el centro de la ciudad en un gran escenario al aire libre.
La jornada comenzó en la plaza de la Creu Alta, donde la tabalada preparó el terreno antes de que las collas de fuego iniciaran la cercavila, a las nueve de la noche. A partir de ese momento, las llamas fueron avanzando por las calles ante la atenta mirada de los vecinos y del público que se acercó a vivir de cerca una de las noches más singulares de la Fiesta Mayor.
Un recorrido marcado por el fuego
La comitiva salió de la plaza de la Creu Alta y avanzó por la avenida del Onze de Setembre y la vía de Massagué. El recorrido continuó por la calle de la Mare de Déu de les Neus, el raval de Fora y la plaza de l’Àngel, antes de adentrarse por las calles de les Valls y de Calderón.
El punto final fue el Mercado Central, donde la cercavila dio paso al Mercado de Fuego y a la clausura del espectáculo pirotécnico. En total, una ruta que permitió llevar la cultura del fuego desde la Creu Alta hasta el centro de la ciudad.
Diez collas para convertir la ciudad en un infierno
La cercavila reunió una amplia representación de las collas de fuego sabadellenses. Participaron el Ball de Diables de Sabadell, el Drac Baldomero, las Bruixes del Nord, los Diables de la Creu Alta, el Grup de Foc Damnatus, las Forques de Can Deu, los Diables de Sant Feliu, los Pastors d’Onga y las Sentinelles d’Arkëmis, además de una colla invitada.
La diversidad de figuras, diablos y brujas dio forma a una cercavila que combinó diferentes maneras de entender y vivir el fuego dentro de la cultura popular sabadellense.
La pólvora como elemento de cohesión
Más allá del espectáculo, la Cercavila Infernal es también uno de los momentos en que las collas de fuego de la ciudad muestran la fuerza de una tradición construida a lo largo de los años. El ruido de los tabales, las carreras de los diablos y las chispas volvieron a formar parte del paisaje de Fiesta Mayor.
Precisamente, las Bruixes del Nord quisieron dar a la noche un componente especialmente emotivo y la dedicaron a tres compañeras que han fallecido este año, según informaron al Diari de Sabadell.
El Mercado Central, punto final de la fiesta
El recorrido desembocó en el Mercado Central, convertido en el escenario final de una noche en la que el fuego fue el gran protagonista. El encuentro puso el punto culminante a una jornada de domingo especialmente cargada de actividades de cultura popular, que también había incluido el desfile de gigantes y la jornada castellera.
Con el Desfile Infernal, Sabadell volvió a demostrar que el fuego continúa teniendo un lugar central en la Fiesta Mayor. Una tradición que, año tras año, transforma las calles en un espacio compartido entre grupos y espectadores y que convierte la pólvora, los tambores y las chispas en algunos de los sonidos y las imágenes más reconocibles de la fiesta.