Los restaurantes de Collserola bajo mínimos por la crisis de la PPA: "No sé cómo nos las arreglaremos"

Los restaurantes registran caídas de la facturación de hasta el 30% en su temporada alta

31 de mayo de 2026 a las 13:18h

Los caminos del Parque Natural de Collserola, habitualmente llenos de ciclistas, corredores y excursionistas en un domingo de primavera, presentan este fin de semana una imagen insólita: casi desierto. La restricción de acceso al espacio natural vigente desde hace seis meses a causa de la crisis de la peste porcina africana (PPA) ha alterado completamente la dinámica habitual de la zona y está teniendo un fuerte impacto económico en la restauración del entorno.

Uno de los casos más afectados es el del restaurante Can Jané, situado al final de un camino que sale de la carretera de la Rabassada. Su responsable, Isidre Jané, describe una situación crítica por la caída de clientes, especialmente en los desayunos de tenedor.

“Cada semana estamos perdiendo unos 150 desayunos y sufrimos mucho. No sé cómo nos las arreglaremos”, afirma. Jané asegura que la facturación ha caído alrededor de un 30% “solo con desayunos” y que también se ha notado un descenso en comidas y cenas. Ante esta situación, el restaurante ha tenido que reducir plantilla: “Hemos tenido que hacerlo porque no se puede aguantar y nos teníamos que adaptar”.

El restaurador reclama el fin de las restricciones: “Queremos trabajar, no pedimos ayudas, sino que la gente pueda venir”. También advierte que el peor escenario podría llegar con la temporada baja: “En verano baja más el trabajo y si ahora no hemos podido trabajar no sé cómo nos las arreglaremos en temporada baja”.

Una situación similar vive el restaurante Can Coll, situado en la carretera de Horta a Cerdanyola del Vallès. Su encargado, Xavier Vila, explica que el tipo de cliente habitual —excursionistas y ciclistas— ha desaparecido en buena parte con el cierre de los accesos a pie y en bicicleta desde el Vallès.

“Tenemos un tipo de cliente que llega a pie o en bicicleta por la montaña y si no pueden pasar la afluencia disminuye bastante”, señala. Según Vila, el establecimiento ha pasado de servir cerca de 200 tostadas un domingo a unas 80, con un impacto en la facturación de entre el 15% y el 20%.

El contraste con la situación habitual es evidente. “Normalmente, teníamos todas las mesas llenas, cola de gente esperando y 70 bicicletas aparcadas”, recuerda. Este domingo, en cambio, el aparcamiento presentaba plazas libres y con apenas una decena de bicicletas.

A pesar de las restricciones, algunos visitantes continúan accediendo al espacio natural por carreteras habilitadas o, en algunos casos, saltándose las prohibiciones. “No es mucha gente, pero sí que hay algunos que dicen que se la juegan, a riesgo de ser multados”, explica Vila.

En este contexto, el sector reclama soluciones que permitan recuperar la actividad habitual sin comprometer la gestión de la crisis sanitaria. Mientras tanto, la restauración de Collserola afronta uno de sus peores momentos de los últimos años.

Finalmente, el próximo 6 de junio se ha convocado una caminata en Cerdanyola del Vallès para reclamar la reapertura del parque natural.