Resignación y malestar entre los usuarios que han llegado a primera hora de la mañana a la estación de Sants de Barcelona en el primer día de la huelga de maquinistas. A pesar de la existencia de servicios mínimos, muchos viajeros han denunciado retrasos, incertidumbre y una falta de información clara
“Anuncian el tren, pero no pasa”, explica la Perla, que ha conseguido llegar a Barcelona a las 8.30 h con la alta velocidad desde Girona. A pesar de ello, asegura que afronta la jornada “como si no hubiera servicio”. “Hay servicio mínimo, pero cuento como si no hubiera servicio”, añade en declaraciones a la ACN.
En una línea similar se expresa María, que califica el funcionamiento del servicio de “nefasto”. Los usuarios apuntan que los convoyes circulan más vacíos de lo habitual porque muchas personas han optado por buscar alternativas al transporte ferroviario. En el vestíbulo de la estación, de hecho, hay mucha menos afluencia de gente que en una hora punta habitual. “Calculo que habrá problemas, no hay más remedio que esperar”, dice Roxana, que tiene que coger la R1.
Las pantallas informativas de la estación alertan de la convocatoria de la huelga, mientras que la megafonía, más silenciosa de lo habitual, va anunciando salidas de trenes y cambios de vía derivados del paro. A primera hora de la mañana también se han registrado algunas colas en la alta velocidad.
Los viajeros lamentan que esta huelga se añada a los problemas ferroviarios acumulados las últimas semanas. “Llegas tarde al trabajo y no es culpa tuya, tampoco del empresario, te tienes que quedar más a recuperar las horas...”, denuncia la Maria. En su caso, explica que este lunes el trayecto se ha alargado media hora más de lo habitual y critica que, siendo hora punta, el tren fuera demasiado corto.
También Perla, usuaria habitual de la línea Girona-Barcelona, denuncia que los trenes “siempre van tarde”. Con motivo de la huelga, ha optado por coger un convoy antes de lo que le tocaría y asegura que la situación genera “un estrés” constante. “Nunca sabes si llegarás tarde o si no llegarás”, afirma. “Tengo que ir a la universidad y a veces me tengo que saltar clases porque nunca sabes cómo funcionará el tren”, lamenta.
