El Pleno ordinario de mayo ha aprobado hoy la propuesta que permitirá otorgar nuevos usos a los locales comerciales que estén vacíos para evitar la desertización de algunas calles calificadas de ejes cívicos de la ciudad. De este modo se quiere aprovechar los beneficios que el tejido comercial puede aportar como elemento vertebrador urbano y de cohesión social. Con la aprobación inicial de la modificación puntual del Plan de Ordenación Urbanística Municipal (POUM) para la regulación de usos de los ejes cívicos y de las parcelas calificadas de A2, A3 y A10 que afrontan a ejes comerciales, se pretende contribuir a la mejora de la actividad, evitar la proliferación de locales vacíos y mejorar, de este modo, el paisaje urbano de la ciudad.
El Ayuntamiento actuará en dos líneas de trabajo: por un lado, se cambiará el uso de los locales vacíos en planta baja en determinados tramos de calles del centro histórico para que puedan ser viviendas de protección pública o adaptadas para personas con movilidad reducida y, por otra, se eliminarán las restricciones vigentes en Terrassa desde 2003 sobre algunas de las actividades que forman parte del uso de oficinas (como sucursales bancarias, inmobiliarias, aseguradoras y despachos profesionales) en el conjunto de la ciudad, a excepción del centro histórico, para que se puedan implantar en las plantas bajas de los edificios que afrontan a ejes comerciales. Ninguna de las dos actuaciones comportan un aumento del techo edificable.
Con estas actuaciones transversales, se busca promover la ocupación de estos espacios y complementar las acciones que se están trabajando desde el Servicio de Comercio, dentro del plan de choque que se quiere impulsar para hacer frente a la problemática de los locales vacíos de la ciudad, agravada por la crisis sanitaria.
Para el concejal de Arquitectura y Urbanismo, Carles Caballero, se trata «de conseguir revertir la situación actual, donde los locales vacíos y las persianas no ayudan a dinamizar la vida de las calles. Pensamos que es útil abrir el abanico porque consideramos que es mejor un local lleno, con actividad entre semana, que uno vacío durante años, y también posibilitar un cambio de uso para transformar un local en vivienda social. Son actuaciones que nos ayudarán a promover un cambio para revitalizar el paisaje urbano de la ciudad».
Por su parte, la concejala de Comercios y Mercados, Jennifer Ramírez, cree que esta actuación «supondrá una mejora de la imagen comercial de Terrassa, transformando estos locales en servicios para las personas. Esta modificación del POUM nos permitirá ampliar las posibilidades para abordar la presencia de locales vacíos, ampliando su uso en determinadas zonas, mientras seguimos trabajando en un plan de choque para abordar esta problemática con soluciones imaginativas».
El Plan Local de la Vivienda de Terrassa 2019-25 ya recoge este cambio de uso en las plantas bajas de edificios plurifamiliares para obtener nuevos inmuebles destinados a finalidades sociales, una medida que se aplicaría en determinados tramos de calles del centro calificados de ejes cívicos y que no tienen una clara vocación comercial.
Esta actuación, según el ámbito de la modificación puntual, se limitaría en los siguientes tramos de calles: de Baldrich (entre la calle del Portal Nou y la plaza del Comte Guifré), de la Cisterna (entre la calle del Doctor Cabanes y el Portal de Sant Roc), de Miquel Casas (entre Portal Nou y la calle de Martí Alegre), de Sant Domènec (entre las calles del Col·legi y de la Rutlla), de Sant Genís (entre la Rutlla y el Passeig del Vapor Gran), de Sant Quirze (entre la calle del Portal Nou y el del Puig Novell), del Col·legi (entre las calles del doctor Cabanes y de l'Era), del doctor Cabanes (entre Cisterna y la calle de Vinyals, entre Cisterna y la calle del Col·legi y entre el parque de los Catalanes y la calle de Vinyals), del Portal Nou (entre la calle de Baldrich y el Passeig del Vapor Gran) y también del Puig Novell (entre las calles del Racó y de Sant Quirze).
Esta medida no se establece como una obligación, por lo que no es posible determinar el número de nuevas viviendas resultantes, y afecta a aquellas calificaciones que no tienen admitido el uso de viviendas en edificios plurifamiliares en plantas bajas.
Eliminación de la restricción de ciertos usos
Por otra parte, también se pretende revertir la proliferación de locales vacíos eliminando la restricción de ciertos usos de oficinas situadas en las plantas bajas ubicadas en los principales ejes comerciales de la ciudad para contribuir a incentivar también la actividad cívica y social. A principios de los años 2000 había una tendencia al alza para ubicar estas actividades y que se frenó con esta restricción que ahora, en el año 2021, ya no se produce. Se elimina, pues, la prohibición de implantar en las plantas bajas oficinas bancarias, aseguradoras, locutorios, empresas de trabajo temporal, así como consultorios y despachos profesionales. Esta medida no se aplicará en el centro histórico por su singularidad ya reconocida en la planificación vigente.
