Un juzgado de Barcelona ha reabierto la investigación sobre la muerte de Eduardo Martínez, un paciente de 70 años que sufrió graves quemaduras mientras se duchaba en el Hospital de Bellvitge. El hombre estaba ingresado por una neumonía y se encontraba a punto de recibir el alta cuando, el 13 de febrero de 2024, el centro comunicó a la familia que había sufrido una “gran quemadura” durante la higiene personal.
Según consta en el historial médico y en la reclamación presentada por los familiares, el paciente sufrió quemaduras de segundo grado que afectaban aproximadamente el 18% del cuerpo, principalmente en los brazos, manos y abdomen.
El hombre habría resbalado en la ducha y no pudo pedir ayuda
Según la versión oficial recogida por la defensa de la familia, el hombre se habría duchado solo y habría resbalado. En la caída habría accionado la maneta del agua caliente, que habría quedado al máximo. A causa de la traqueotomía que llevaba, no habría podido gritar pidiendo ayuda ni tampoco llegar al sistema de alarma.
El hijo de la víctima, sin embargo, asegura que cuando llegó al hospital encontró a su padre gravemente vendado y aún consciente. Según el relato del paciente, quedó tendido en el suelo sin poder moverse mientras el agua caliente continuaba cayendo sobre su cuerpo.
Ante la gravedad de las lesiones, Eduardo Martínez fue trasladado de urgencia a la Unidad de Quemados del Hospital Vall d'Hebron, donde fue operado para intentar un injerto de piel. Finalmente, sin embargo, falleció el 28 de febrero de 2024.
La investigación inicial se archivó, pero la familia recurrió la decisión y la Audiencia de Barcelona ha ordenado reabrir el caso.
Posible negligencia médica
La familia, representada por el despacho Vosseler Abogados, considera que los hechos podrían constituir una negligencia sanitaria. Según la defensa, es incomprensible que un paciente hospitalizado pueda sufrir unas quemaduras tan graves durante una actividad cotidiana como es la ducha.
Para aclarar los hechos, se ha solicitado al juzgado un informe con la identidad del personal sanitario que trabajaba ese día, los protocolos de higiene para pacientes con traqueotomía y toda la documentación clínica antes y después del incidente.
Los familiares reclaman saber qué pasó exactamente y si el paciente estaba correctamente supervisado. También piden responsabilidades y una disculpa por parte del centro sanitario.