El comercio de proximidad ha sido el gran protagonista del pregón de la Mercè 2026. Toni y Meritxell Falgueras, padre e hija al frente del Celler de Gelida, han aprovechado el inicio de la fiesta mayor de Barcelona para reclamar a los ciudadanos que se impliquen en la supervivencia de las tiendas de barrio y evitar que la ciudad pierda parte de su identidad.
“Este no es nuestro pregón, es el de todos los tenderos”, ha comenzado Toni Falgueras. Su hija ha resumido el mensaje con una de las frases más contundentes de la intervención: “No tanto llorar cuando cierran y más hacer que no cierren”.
Meritxell Falgueras ha reclamado una Barcelona “que no olvide sus barrios, que proteja su cultura y que cuide sus comercios”, y que “deje espacio para quien vive en ella, y que los que viven en ella no tengan que marcharse”.
“Somos donde compramos”
El pregón ha coincidido con el año en que Barcelona ejerce como Capital Europea del Comercio Local, una circunstancia que los Falgueras han aprovechado para defender especialmente las tiendas especializadas.
“Somos lo que comemos, lo que bebemos y también somos donde compramos”, ha afirmado Meritxell, que ha reivindicado las decisiones cotidianas de los consumidores como una forma de definir el modelo de ciudad. “Donde compras también es una manera de hacer barrio, de hacer red y de hacer política”, ha añadido.
La sumiller ha alertado del riesgo de que Barcelona acabe reproduciendo los mismos establecimientos comerciales que se pueden encontrar en cualquier otra gran ciudad. “No podemos permitir que Barcelona tenga las mismas tiendas que en cualquier parte del mundo y que las únicas diferencias sean la lengua y la moneda”, ha advertido.
También ha contraPuesto los establecimientos abiertos en las calles con el auge de las compras a distancia: “Queremos luces encendidas en la calle y escaparates bonitos donde debemos entrar a comprar, y no solo paquetes entregados en la oscuridad y sin una palabra”.
Cinco generaciones detrás del mostrador
Buena parte del pregón ha girado en torno a la historia familiar del Celler de Gelida, establecimiento del barrio de Sants que abrió hace 131 años y que actualmente gestionan la cuarta y la quinta generación.
La familia ha recordado episodios como las dificultades vividas durante la Guerra Civil, cuando el negocio tuvo que cambiar de nombre a Bodega Gelida y llegó a cerrar después de que le confiscaran el vino.
Toni Falgueras también ha recordado los cambios que ha visto desde detrás del mostrador y ha puesto el foco en los actuales precios de los locales comerciales, con alquileres que ha calificado de “astronómicos”.
Padre e hija han recordado que en la calle Vallespir había antiguamente muchas más fruterías, carnicerías, pescaderías, tiendas de ropa o floristerías, y han atribuido parte de esta desaparición a la expansión de las grandes superficies y las franquicias.
Tiendas que dan “alma” a los barrios
Para los pregoneros, el comercio de proximidad va más allá de tener un establecimiento cerca de casa. “Es crear comunidad y hacer barrio. Dar alma a una ciudad”, ha defendido Toni Falgueras.
El pregón también ha reivindicado los comercios que conocen a sus clientes y ofrecen una atención especializada, y también los proyectos del sector primario que tienen dificultades para encontrar relevo generacional.
Los Falgueras han señalado igualmente el papel de las tiendas en la vida cotidiana e incluso en la percepción de seguridad. Meritxell ha destacado que los escaparates y comercios abiertos “iluminan los paseos” y hacen que las calles se perciban más vivas.
Una Barcelona que no olvide los barrios
Mirando hacia el futuro, Toni y Meritxell Falgueras han pedido que Barcelona mantenga dentro de cincuenta años una red de comercios singulares, especializados y arraigados en los barrios, con ejes comerciales que funcionen como un “gran centro comercial a cielo abierto”.
El pregón también ha tenido referencias a figuras de la cultura y la gastronomía como Joan Manuel Serrat, Manuel Vázquez Montalbán, Ignasi Riera o Jordi Estadella, y un recuerdo para “las mujeres que han levantado Barcelona”.
“La Barcelona de la gente no sale siempre en las postales, pero hace que las postales existan”, han concluido los pregoneros, antes de reivindicar que la ciudad “no se construye solo con grandes actos”.
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