La Policía Local de El Prat de Llobregat ha hecho balance de la campaña intensiva de control de patinetes eléctricos iniciada el pasado mes de marzo. En solo tres meses, los agentes han interpuesto 187 denuncias y han retirado 118 patinetes de la vía pública, en una actuación centrada en mejorar la seguridad vial y la convivencia con los peatones.
La infracción más repetida ha sido, con diferencia, la falta de documentación obligatoria, que ha motivado 109 denuncias. Esta ha sido la principal irregularidad detectada durante los controles, por delante de otras conductas también sancionadas de manera habitual.
Entre el resto de infracciones, la Policía Local ha denunciado a 21 conductores por circular con más de una persona en el mismo patinete y a 16 más por ir por encima de la acera. También se han impuesto multas por comportamientos de riesgo como llevar auriculares, saltarse semáforos en rojo o utilizar el teléfono móvil mientras se conduce.
La mayoría de estas sanciones conllevan una multa de 200 euros, aunque en los casos considerados más graves el importe puede llegar hasta los 500 euros.
Más vigilancia y controles de velocidad
Aunque la fase más intensa de la campaña ya ha finalizado, la Policía Local mantendrá los controles de manera rutinaria. El objetivo es continuar reduciendo las conductas imprudentes y garantizar una movilidad más segura en el espacio público.
En este sentido, el cuerpo policial prevé incorporar próximamente un dispositivo específico para medir la velocidad de los patinetes a pie de calle. La medida quiere detectar aquellos vehículos que superen el límite legal permitido de 25 km/h.
De cara a los próximos años, también se recuerda que a partir del 2027 quedará prohibida la circulación de los patinetes fabricados antes del 2022.
Casco obligatorio para los menores de 16 años
La Policía Local también ha insistido en la normativa que afecta a los usuarios más jóvenes. La edad mínima para conducir un patinete eléctrico en El Prat es de 12 años. Además, todos los menores de 16 años deben llevar el casco abrochado y disponer de una autorización firmada por los padres o tutores para poder circular por la ciudad.