El Consejo Metropolitano ha aprobado este martes el nuevo plan metropolitano de movilidad urbana para el período 2025-2030, un documento que apuesta por consolidar y ampliar los sistemas de transporte sostenibles en el área metropolitana. Entre las líneas principales destaca la ampliación del servicio público de bicicleta, con el objetivo de incrementar el uso cotidiano de este medio.
En concreto, el plan prevé extender el servicio AMBici a cinco municipios nuevos situados en el Vallès, la zona norte del Baix Llobregat y una parte limitada del Maresme, así como reforzar la red ciclable existente.
Además, según detalla el texto, la AMB trabaja para conseguir una futura integración con el sistema Bicing de Barcelona, coincidiendo con la finalización del contrato vigente en la capital el año 2030. Aunque hay intención política clara para avanzar hacia un modelo coordinado a escala metropolitana, todavía no se ha llegado a ningún acuerdo definitivo con el gobierno municipal encabezado por Jaume Collboni.
Refuerzo y ampliación de las zonas de bajas emisiones (ZBE)
Otra prioridad fundamental es potenciar las zonas de bajas emisiones. El plan contempla ayudar a los ayuntamientos en el despliegue o ampliación de estas zonas según la normativa vigente, que obliga a los municipios con más de 50.000 habitantes a limitar el acceso de los vehículos con etiqueta amarilla a partir de 2028.
La AMB se posiciona como un agente clave en esta materia: “se erige en una institución capaz de coordinar y dar apoyo técnico a los ayuntamientos para definir criterios comunes de acceso, señalización y sistemas de control”, así como facilitar “la integración tecnológica de los sistemas de vigilancia y sanción”. Además, valora positivamente el calendario marcado por la Generalitat.
Más capilaridad y eficiencia en la red de autobuses
En cuanto al transporte público colectivo, se propone una mejora significativa del servicio de autobús. El plan plantea transferir la titularidad de algunas líneas que circulan exclusivamente dentro de los municipios metropolitanos bajo gestión directa, con medidas orientadas a aumentar la frecuencia, mejorar la velocidad comercial y garantizar una mayor fiabilidad.
Esta estrategia se enmarca dentro de un modelo continuista respecto a los planes anteriores, pero incorpora nuevos desafíos vinculados a la descarbonización y adaptaciones a los cambios sociales.
Líneas adicionales para transformar el modelo de movilidad
A banda dels eixos centrals –bicicleta, ZBE i autobusos– el document també promou altres accions destinades a modernitzar el sistema metropolità. Així es fomenten iniciatives com:
- La promoción del vehículo compartido.
- El impulso de la intermodalidad mediante mejoras en los intercambiadores e integración tarifaria.
- El avance en digitalización ofreciendo información en tiempo real sobre los servicios disponibles.
- La apuesta por el transporte bajo demanda en zonas menos pobladas o menos conectadas.
Por otro lado, se apuesta claramente por optimizar el aparcamiento urbano mientras se promueven medidas para descarbonizar progresivamente todo el parque móvil mediante renovaciones tecnológicas y combustibles alternativos.
Mejor calidad ambiental con menos muertes atribuibles al tráfico
El impacto medioambiental constituye un objetivo fundamental. Según las estimaciones incorporadas al plan, los niveles contaminantes relacionados con el tráfico experimentarían una caída drástica antes de 2030:
- Las muertes asociadas al dióxido de nitrógeno (NO₂) pasarían de los actuales 560 casos (2023) hasta solo 12 casos previstos.
- Los décimos derivados de los contaminantes PM10 disminuirían desde 84 hasta 6 casos.
- Y las afectaciones relacionadas con PM2.5 bajarían notablemente hasta los 23 casos previstos, partiendo de los 307 actuales.
Además, se espera reducir significativamente la población expuesta a los niveles contaminantes superiores a los límites europeos establecidos: pasando aproximadamente del 80% a entre un 18% y un 8%, dependiendo del tipo particular contaminante considerado.
Más del 90% presupuestado destinado a infraestructuras clave
Por un lado económico cabe destacar que esta planificación calcula una inversión global superior a los 22.374 millones de euros. De estos recursos, cerca del 92% (20.673 millones) se destinan directamente a desarrollar infraestructuras vinculadas especialmente al transporte sostenible y movilidad activa; mientras que solo un 8% restante (1.701 millones) se incorporará acciones complementarias como gobiernos locales o procesos digitales orientados al cambio de hábitos ciudadanos.
Dentro de este contexto destaca especialmente el peso específico dedicado al transporte público: más de mil quinientos millones serán dirigidos exclusivamente a actuaciones sin necesidad directa de infraestructura física; mientras que todo el resto suma unos 20.600 millones enfocados en grandes proyectos estructurales .