El brote de peste porcina africana (PPA) alrededor de Cerdanyola continúa ampliándose con cuatro nuevos jabalíes positivos, según han confirmado los laboratorios de referencia estatales. Con estos nuevos casos, el número total de animales infectados en el primer radio de seis kilómetros de los focos iniciales ya alcanza los 64. Hasta ahora, las explotaciones ganaderas de la zona con restricciones a la exportación continúan libres de positivos.
Las autoridades mantienen las medidas de control sin modificaciones y prosiguen las tareas de localización de cadáveres, al tiempo que preparan acciones de captura para reducir la población de jabalíes y minimizar el riesgo de propagación de la enfermedad. En este marco, la Generalitat ha puesto en marcha la recientemente constituida Mesa del Jabalí, un organismo que coordinará las estrategias de control "territorio a territorio", con el objetivo de reducir a la mitad la población de ejemplares a largo plazo. Las territoriales serán las encargadas de determinar las mejores medidas de captura en cada zona y el comité se reunirá al menos dos veces al año para hacer el seguimiento
Según los datos oficiales, durante la temporada 2024-2025 se capturaron más de 63.000 jabalíes, además de 6.000 ejemplares fuera del período ordinario, gracias a cerca de 1.500 actuaciones excepcionales destinadas a prevenir daños a la agricultura y al medio rural.
Impacto económico preocupante
El sindicato Unió de Pagesos ha alertado de que las pérdidas del sector porcino derivadas del brote de PPA ya han alcanzado los 63 millones de euros solo durante el mes de diciembre, y advierte de que esta cifra podría multiplicarse por 12 a lo largo de 2026, mientras continúen las restricciones comerciales impuestas para controlar la enfermedad. Los productores afectados han pasado de ganar 26 euros por cerdo a perder 36, con los más perjudicados concentrados en el radio de Barcelona y los 20 kilómetros más próximos al foco detectado.
El Govern insiste en la necesidad de combinar el control de la población de jabalíes con la vigilancia estricta de las explotaciones y las restricciones de movilidad de animales para evitar una propagación más amplia del virus.