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La Mercè no se entiende solo por los conciertos, los espectáculos o el Piromusical. Durante las fiestas, las calles de Barcelona también se llenan de personajes que forman parte del imaginario popular de la ciudad. Gigantes, cabezudos, bestias de fuego y figuras de raíz tradicional protagonizan pasacalles, bailes, séquitos y correfocs, y convierten la fiesta en una gran representación de la cultura popular catalana.
Algunas de estas figuras tienen siglos de historia, mientras que otras se han ido incorporando o recuperando con el tiempo. Todas, sin embargo, tienen un papel dentro del ritual festivo y contribuyen a mantener viva una tradición que se transmite de generación en generación.
Los Gigantes de la Ciudad: Jaime I y Violante de Hungría
Entre las figuras más representativas de la fiesta están los Gigantes de la Ciudad, Jaime I y Violante de Hungría. Son los representantes oficiales del Ayuntamiento de Barcelona y ocupan un lugar destacado en los actos institucionales y protocolarios de La Mercè. Vestidos con ropas solemnes de inspiración medieval, el rey Jaime I y la reina Violante encabezan diferentes celebraciones y pasacalles. Su presencia simboliza la vinculación entre la historia de Barcelona y la cultura popular, y los convierte en una de las parejas de gigantes más reconocibles de la ciudad.
Los Gigantes del Pi: una pareja inseparable de la cultura popular
Mustafà y Elisenda, los Gigantes del Pi, forman una de las parejas más antiguas y queridas de Barcelona. Su nombre está estrechamente ligado a la basílica de Santa Maria del Pi y a la tradición gigantesca de la ciudad. Su popularidad ha traspasado los pasacalles gracias a la canción infantil “El gegant del Pi", que los ha convertido en personajes familiares incluso para aquellos que no participan habitualmente en las fiestas de cultura popular. Durante La Mercè, su presencia recuerda que los gigantes no son solo figuras de grandes dimensiones, sino también un elemento esencial de la memoria colectiva de Barcelona.
Los Gigantes de Santa Maria del Mar: el Rey Salomón y la Reina de Saba
El Rey Salomón y la Reina de Saba son los gigantes vinculados a la basílica de Santa Maria del Mar. Su apariencia, de inspiración oriental y salomónica, los diferencia de otras parejas de la ciudad. La relación con la basílica los sitúa dentro de uno de los escenarios más simbólicos de la cultura popular barcelonesa. Durante las fiestas, estas figuras forman parte del conjunto de personajes que conectan los espacios históricos de la ciudad con las celebraciones en la calle.
El águila de Barcelona: la figura de mayor rango protocolario
Entre las figuras del bestiario barcelonés, el Águila ocupa un lugar especialmente destacado. Es considerada la figura con más rango protocolario dentro del Seguici Popular de Barcelona.
Su importancia se manifiesta en algunos de los momentos más solemnes de la fiesta. El Águila tiene el privilegio de bailar ante las autoridades en la plaza de Sant Jaume y también dentro de la basílica de Santa Maria del Mar. Su presencia combina, así, el carácter festivo con la dimensión institucional y simbólica del séquito.
El León de Barcelona: fuerza y poder
El León es otra de las figuras destacadas del bestiario tradicional de Barcelona. Asociado simbólicamente al poder monárquico y a la fuerza, se caracteriza por la diadema dorada que corona su cabeza. Como otras figuras del séquito, el León contribuye a dar solemnidad a los desfiles y a los actos de cultura popular, manteniendo vivo un lenguaje simbólico que proviene de la tradición festiva más antigua.
El Dragón de Ciutat Vella: fuego por las calles
Cuando llega el momento del fuego, el Dragón de Ciutat Vella se convierte en uno de los grandes protagonistas. Esta bestia es una de las figuras más espectaculares de los correfocs de la Mercè y recorre las calles rodeada de chispas.
Sus diferentes bocas escupen fuego mientras avanza entre el público, en una combinación de espectáculo, tradición y participación popular que transforma las calles de la ciudad.
La Tarasca: una bestia que juega con el público
La Tarasca, también conocida como Cuca Fera, es una de las figuras más lúdicas del bestiario festivo. Con un cuerpo que recuerda una tortuga y una cabeza de dragón, esta criatura tiene una función especialmente vinculada al público infantil. Además de formar parte de los desfiles, la Tarasca divierte a los más pequeños lanzando agua y caramelos. Es, por tanto, una de las figuras que mejor representa la vertiente más juguetona y participativa de la fiesta.
Los Capgrossos Macers: abriendo paso al séquito
Los Capgrossos Macers tienen la función de abrir paso al Seguici Popular. Su indumentaria se inspira en los antiguos funcionarios que acompañaban a los consejeros de la ciudad. Con su apariencia solemne y a la vez caricaturesca, introducen un elemento de teatralidad en los desfiles y ayudan a marcar el carácter ceremonial del séquito.
Una ciudad que desfila por sus calles
Los personajes de la Mercè forman un auténtico retrato de Barcelona. Reyes y reinas, gigantes, cabezudos, leones, águilas y dragones conviven durante unos días en las calles de la ciudad y recuperan rituales que forman parte de su historia.
Más allá del componente espectacular, estas figuras tienen una función cultural: transmiten memoria, explican historias y mantienen viva la cultura popular. Durante la Mercè, Barcelona no solo celebra su fiesta mayor: también hace desfilar por sus calles una parte de su patrimonio.