La Zona Franca contará con un nuevo equipamiento a finales de año, el DFactory 2. Viene a revolucionar cómo se entiende la ZF. Preguntamos al delegado sobre la ampliación, los presupuestos, donde una de las claves es la gobernanza del Consorcio y también por el futuro del trabajo en sectores como la logística o las infraestructuras.
En el pacto de PSC y ERC por los presupuestos de la Generalitat está que el Consorcio de la Zona Franca cambie a una mayoría catalana. Esto puede afectar en el caso del cargo que ocupa. ¿Qué piensa de este pacto en general?
La primera buena noticia es que hay presupuestos. Hay un acuerdo muy amplio en el Parlament de Catalunya para aprobar las cuentas de este año y esto implica unos acuerdos con diferentes fuerzas políticas. Uno de estos acuerdos afecta la gobernanza del Consorcio de la Zona Franca. En todo caso lo que tenemos que hacer es convertir este acuerdo global en algo concreto desde el punto de vista del Consorcio. Nuestra gobernanza ya es muy plural porque dentro del plenario tenemos todos los partidos políticos del Ayuntamiento de Barcelona y representantes del gobierno del Estado de la Generalitat patronales y sindicatos. Tenemos que hacer que podamos mantener esta amplia representatividad y cumplir los acuerdos de estas fuerzas políticas. Todo esto lo tenemos que encajar mientras el Consorcio continúa funcionando porque trabajamos con mucha velocidad en acciones de innovación y no nos podemos parar a pensar. Tenemos que pensar y al mismo tiempo continuar actuando. El resultado final será positivo y el Consorcio continuará con su tarea de compromiso social.
¿Qué cambiaría en el Consorcio?
Lo que teníamos que cambiar en el Consorcio lo hicimos hace unos cuantos años. Lo que hemos hecho ha sido adaptar el Consorcio a lo que originariamente hacía hace más de 100 años que es ser un organismo público comprometido con el desarrollo económico de nuestro territorio más cercano la región metropolitana y en permanente contacto con el sector privado. Esto ya lo hemos transformado y ahora tenemos que ver cómo este cambio de gobernanza se puede adaptar a estos objetivos que ya existen.
Entiendo entonces que los objetivos han de ir más allá de la política.
Es evidente que el Consorcio tiene un equipo directivo que no es político sino que son personas que están al frente de las áreas de actuación y tienen responsabilidades técnicas. El ámbito político social y económico está todo mezclado en este plenario donde todo el mundo está representado. Entonces tenemos que ver cómo encajamos el acuerdo de estas fuerzas políticas con esta gobernanza tan plural.
¿Cree que el consorcio es el espacio en el que la vertiente técnica y la política mejor trabajan?
El Consorcio es un buen espacio en general para muchas cosas. La primera por el compromiso de servicio público y la segunda porque se hace mucho de acuerdo con el sector privado. En cuanto a la nueva economía el sector privado va muy deprisa y a veces el sector público no produce los cambios para dar respuesta a esta evolución. En el caso del Consorcio esto sí que pasa. Construimos el edificio DFactory en el año 2021 y ya tenemos en plena construcción la segunda fase que estará acabada antes de final de año. Es un ejemplo de que la relación desde una base de confianza entre lo público y lo privado funciona muy bien.
Al DFactory lo han premiado como una de las mejores zonas de innovación del mundo. ¿Por qué? ¿Cómo se ha llegado hasta aquí? ¿Cuál es el convencimiento?
Hemos llegado porque estamos en un terreno abonado que es Barcelona y la región metropolitana, uno de los lugares más atractivos del mundo para instalar empresas de innovación y start-ups. Nosotros damos respuesta poniendo pistas de aterrizaje para que estas empresas vengan. Tenemos un instrumento referente internacional de 17.000 metros cuadrados en plena ocupación. Hay más de 40 empresas locales e internacionales trabajando aquí que han creado más de 60 patentes y esto ejemplifica su carácter innovador.
¿Cómo será la ampliación del DFactory? ¿Qué nos puede avanzar?
Todas son empresas globales para las que el mercado es el mundo. La segunda fase será una inversión de 50 millones de euros y tendrá 50.000 metros cuadrados más que evidentemente será un reclamo. En este caso la oferta crea demanda. Cuantas más empresas hay compartiendo proyectos y espacios arquitectónicos singulares más empresas quieren venir porque se crean nuevas oportunidades y negocios.
La ampliación del DFactory ya no solo mira hacia la robótica o la IA tradicional, sino que han anunciado una fuerte apuesta por la salud, la alimentación y la agroindustria avanzada. ¿Por qué el Consorcio da el salto hacia estos sectores?
Nosotros aplicamos tecnologías transversales como la sensórica robótica inteligencia artificial e impresión 3D. Lo que queremos incorporar a partir de la segunda fase es por ejemplo el sector agro porque estamos viendo que las tecnologías entran con mucha fuerza en el sector primario que es la base de la economía. También queremos incorporar el sector de la salud porque Barcelona se ha convertido en una capital mundial en tecnologías vinculadas a la innovación médica y la calidad de vida. Antes estos sectores estaban separados pero ahora gracias a la tecnología todos se tocan y colaboran entre ellos.
Con las recientes crisis de suministros globales, se habla mucho de reindustrializar Europa para no depender de terceros. ¿Qué papel juega la Zona Franca en esta estrategia para atraer industria de "kilómetro cero" pero de alto valor añadido?
Juega un papel fundamental. El año 2020 con la pandemia vimos que las cosas se fabricaban lejos dentro de un mercado mundial muy especulativo donde un avión de mascarillas cambiaba de rumbo a medio camino si otro país pagaba más. Aprendimos que la reindustrialización era imprescindible sobre todo en un lugar de gran tradición industrial como el nuestro. Antes del 2020 ya decidimos crear el DFactory para reivindicar la presencia de la industria 4.0 en nuestro territorio para crear puestos de trabajo de calidad y de continuidad en el futuro. Somos industrialistas convencidos.
Este mes de junio llega una nueva edición del SIL. ¿Trae novedades?
El SIL en la primera semana de junio reivindica la logística que fue la que funcionó durante la pandemia para que las cosas llegaran donde hacían falta. Este año tenemos muchas novedades alrededor de la digitalización y la inteligencia artificial. Tendremos un SIL Lab para ensayar estas nuevas tecnologías aplicadas a la cadena de suministro.
¿Habrá más eventos con la ampliación?
Aparte tenemos la BWAW en marzo para reivindicar la igualdad de género en el ámbito industrial y el BNEW en octubre relacionado con la nueva economía y creado en 2020 para abrir una ventana de esperanza. Estamos concentrados en que estos eventos representen los diferentes sectores para poder avanzar y ya veremos si hacemos alguna otra cuestión ligada al DFactory 2.
Cuando la gente oye 'polígono industrial', se imagina tráfico de camiones, palets y humo. Si hoy entramos en la Zona Franca, ¿cuándo hay de esto y cuándo hay de impresión 3D, inteligencia artificial y batas blancas?
Camiones y palets los hay y los seguirá habiendo porque la logística es transportar cosas. Que los camiones vayan con gasoil o electricidad es otra cuestión. Pero humo ya no lo hay, esta es la buena noticia. Nosotros reivindicamos el paso de polígono a distrito. Ahora hablamos de una industria que es compatible con la trama urbana y con las actividades sociales y culturales. Con la segunda fase del DFactory tenemos planteado que haya actividades culturales para que los ciudadanos se acerquen un viernes por la tarde o el fin de semana. Queremos aplicar la Agenda 2030 con economía circular y cero emisiones para que la gente venga no solo a trabajar y lo sienta como una parte más de la ciudad sin humo ni ruido.
¿Tanta robótica y tecnología en el DFactory da miedo a parte de la clase trabajadora clásica? El nuevo modelo industrial de la Zona Franca viene a sustituir al obrero de toda la vida o a mejorarle las condiciones?
Yo siempre explico que en los años 30 del siglo XIX los trabajadores de la Fábrica Bonaplata quemaron la fábrica porque pensaban que el vapor les quitaría el trabajo. El miedo a la transformación está ahí, pero ahora la revolución industrial es permanente. ¿Hará falta menos gente? Yo creo que no. En la Fórmula 1 de los años 70 había 7 u 8 mecánicos alrededor de un coche y hoy en día con tanta robótica y electrónica hay como mínimo 30 diseñando e innovando. Tenemos que aprovechar estas herramientas para generar nuevas oportunidades y puestos de trabajo de más calidad. Lo más importante es que las personas sustituidas por las tecnologías tengan las herramientas adecuadas para reciclarse y formarse para ocupar nuevas posiciones relacionadas con la calidad del servicio. Las empresas se tienen que adaptar y la gente tiene que tener oportunidades para continuar siendo útil.
