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El Parque de la Serralada de Marina dispone de una nueva actualización de la cartografía de hábitats que analiza la evolución del paisaje durante el período 2010-2024. El trabajo, elaborado por el Grupo de Investigación GeoVeg de la Universidad de Barcelona (UB), ofrece una visión precisa de los cambios registrados en este espacio natural y se consolida como una herramienta de apoyo para la gestión del parque y la conservación de la biodiversidad.
El estudio ha cartografiado 3.863 hectáreas del parque y de su entorno, con una escala de 1:10.000, y ha identificado 121 hábitats diferentes según la clasificación CORINE. Dentro de este conjunto, se han localizado 12 hábitats de interés comunitario (HIC), dos de los cuales tienen la consideración de prioritarios de acuerdo con la Directiva Hábitats (97/62/CE).
Cambios en un 21% del territorio cartografiado
Los resultados indican que un 21% del territorio ha experimentado cambios de hábitat en los últimos catorce años. Estas transformaciones se distribuyen por todo el espacio natural, aunque son especialmente frecuentes en zonas agrícolas, urbanizadas o afectadas por incendios, talas y otras perturbaciones.
La cartografía también apunta una tendencia clara hacia la maduración de la vegetación. Los bosques han aumentado su presencia y ocupan actualmente el 25,9% de la superficie analizada, mientras que las formaciones arbustivas y herbáceas han ido retrocediendo.
En este proceso, destaca la expansión de las encinares y de los pinares. Las encinares con robles han ganado casi 44 hectáreas, las encinares con pinos más de 27 hectáreas y los pinares de pino piñonero otras 27 hectáreas.
Menos espacios abiertos y retroceso de algunos ambientes húmedos
Según el estudio, esta evolución responde sobre todo a la sucesión forestal natural, responsable del 24% de los cambios detectados. A continuación aparece el embosquecimiento, que representa un 16,1%. También han contribuido el ematamiento y el abandono agrícola.
En paralelo, los espacios abiertos han disminuido. Los genistales han perdido más de 70 hectáreas, los prados de pastoreo casi 45 hectáreas y los pastizales más de 43 hectáreas. También se ha registrado una reducción de las superficies agrícolas, tanto de los cultivos herbáceos como de los leñosos, al tiempo que han aumentado los campos abandonados y las comunidades ruderales.
El informe alerta igualmente de la regresión de algunos ambientes húmedos, afectados por la sequía y la degradación de los cursos de agua. Las alisedas han reducido su superficie a la mitad, al igual que otros pastizales vinculados a los arroyos y a las zonas húmedas. En cambio, los cañaverales dominados por la caña (Arundo donax), una especie invasora, han continuado expandiéndose.
Una herramienta para orientar la gestión del parque
La nueva cartografía permite hacer un seguimiento de los hábitats a largo plazo y evaluar su estado de conservación. Esta información facilita orientar las actuaciones de gestión, restauración y conservación dentro del parque, y también dar respuesta a los requerimientos de seguimiento de los hábitats de interés comunitario de la Red Natura 2000.
El trabajo ha sido impulsado por la Red de Parques Naturales de la Diputación de Barcelona y desarrollado por el Grupo de Geobotánica y Cartografía de la Vegetación (GeoVeg) de la Universidad de Barcelona, integrado en el Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio).