Un hombre fue detenido ayer, lunes 20 de julio, por la tarde en la Terminal 2 del aeropuerto de El Prat tras lanzar una mochila al suelo y gritar consignas islamistas, hecho que provocó escenas de pánico entre los pasajeros. Finalmente, los especialistas en desactivación de explosivos de la Guardia Civil confirmaron que la mochila no contenía ningún artefacto explosivo.
El incidente se produjo sobre las 19.30 horas en la puerta de embarque U31 de la Terminal 2, tal como avanzó El Caso.cat.
Carreras y ataques de ansiedad entre los pasajeros
Según las primeras informaciones, el hombre, de nacionalidad dominicana, lanzó una mochila al suelo mientras profería gritos como "Allahu Akbar", hecho que desencadenó el pánico entre las decenas de personas que se encontraban en la zona.
Muchos pasajeros comenzaron a huir corriendo y algunos incluso rompieron puertas para intentar salir del espacio ante el temor de que se tratara de un atentado.
Como consecuencia de las carreras, dos personas tuvieron que ser atendidas por ataques de ansiedad, aunque no se registraron heridos graves.
La Guardia Civil descartó cualquier explosivo
Agentes de la Guardia Civil, con la colaboración de un trabajador del aeropuerto, consiguieron retener al sospechoso hasta su detención.
Posteriormente, los TEDAX inspeccionaron la mochila y comprobaron que no contenía ningún explosivo, hecho que permitió recuperar progresivamente la normalidad en la terminal sin que la operativa del aeropuerto se viera afectada.
Los Mossos también hicieron seguimiento del incidente
Aunque la investigación corresponde a la Guardia Civil, los Mossos d'Esquadra también activaron la Unidad de Información de la Región Policial Metropolitana Sud y la Unidad Permanente de Información (UPI) para hacer el seguimiento de los hechos, además de desplegar efectivos del ARRO como medida preventiva.
Las primeras hipótesis apuntan a un problema de salud mental
Según las primeras informaciones, no hay indicios de que el arrestado tenga vínculos con organizaciones terroristas ni de que estuviera inmerso en un proceso de radicalización.
Las primeras indagaciones apuntan a que el hombre presentaría problemas psiquiátricos y que durante el interrogatorio respondía de manera incoherente. Aun así, las fuerzas de seguridad mantienen abierta la investigación para aclarar los hechos y descartar definitivamente cualquier conexión con el terrorismo.
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