A un año de las próximas elecciones municipales de 2027, parece claro que no volveremos a tener unos resultados tan ajustados como los de 2023. En aquellos comicios, un empate técnico entre Xavier Trias (Junts), Jaume Collboni (PSC) y Ada Colau (Barcelona en Comú) dejó un mapa de pactos abiertos.
Trias partía con la ventaja de ser la primera fuerza del consistorio y todo indicaba que sería de nuevo alcalde de Barcelona. Sin embargo, la alianza con Esquerra hizo que el PP se decidiera definitivamente a dar apoyo a Collboni. El ‘sí’ de comunes y populares hicieron que la ciudad condal volviera a tener una alcaldía socialista por primera vez desde 2011.
Acuerdo fallido con ERC
Collboni acabará el mandato en solitario, a pesar de que han surgido oportunidades para ampliar el gobierno durante estos tres años. Quien estuvo más cerca fue Esquerra Republicana de Elisenda Alamany, que ha sido el socio más fiable de los socialistas. Con los republicanos se tuvo un preacuerdo, pero la formación independentista aplazó la decisión definitiva tras una fuerte movilización de los detractores que desbordó el aforo del congreso que debía decidirlo. Meses más tarde, Alamany enterró la opción: "No estamos donde estábamos hace un año".
La falta de mayoría y la poca predisposición de los grupos de la oposición han impedido que se aprueben unos presupuestos con normalidad. Dos de ellos se han hecho a través del mecanismo de la moción de confianza, mientras que otro ha sido una prórroga presupuestaria. A pesar de todo, el alcalde Collboni ha podido mantener las inversiones previstas para la ciudad. El Plan de Barrios, el Plan Endreça, la aprobación del proyecto conexión del tranvía por la Diagonal, la nueva Rambla o la pacificación de la Meridiana son algunas de las diversas iniciativas que ha podido sacar adelante.
La vivienda, prioridad
Ahora bien, una de las prioridades del gobierno de Collboni ha sido la vivienda. El alcalde ha querido instalar el mensaje de que su objetivo es “hacer efectivo el derecho de los barceloneses a quedarse en la ciudad” y así lo explicaba en la última entrevista para LA CIUTAT. Los socialistas han puesto freno a los pisos turísticos, anunciando la extinción de 10.000 licencias para que vuelvan a ser de uso residencial a partir de 2028; trabajan para acabar con el uso fraudulento de los alquileres de temporada y han impulsado la construcción de vivienda pública.
Aun así, el gran tema pendiente es el de la modificación del 30% de la vivienda protegida. La medida choca frontalmente con Barcelona en Comú, que no quiere ni oír hablar de ella. En cambio, podría encontrar apoyos entre los juntaires con quienes ha sido imposible acercar posturas. “Si hasta ahora no hemos podido sacarla adelante es básicamente por las contradicciones internas de otros grupos de la oposición, básicamente Junts”, explicaba Collboni en la entrevista en este medio. Los postconvergentes rompieron las negociaciones hace poco menos de un año entre reproches de “desconfianza” y “prepotencia”.
Juntaires y socialistas, sin embargo, sí que han podido llegar a acuerdos con la ordenanza de civismo que impulsaba Collboni. A ellos se les sumó el ‘sí’ de ERC y la abstención del PP. Entre sus puntos más relevantes destacan el endurecimiento de las sanciones y nuevos agravantes, nuevas conductas infractoras, la introducción de la aporafobia como eje discriminatorio, el pago inmediato de las sanciones por los no residentes o diversas medidas sociales y preventivas.
¿Cómo llegan los partidos?
Todas las encuestas sitúan como principal favorito al PSC de Jaume Collboni que, de momento, no tiene todavía un rival electoral definido. El escenario de 2023 parece por ahora completamente descartado y se deberá ver en qué posición queda Junts y Barcelona en Comú.
La izquierda alternativa busca mantener el pulso en la capital -motor de su proyecto a nivel nacional- y ha apostado por Gerardo Pisarello como candidato. El exnúmero 2 de Colau en el primer mandato es una de las pocas figuras que quedan en el partido con un marcado tono soberanista e intentará volver a las esencias de 2015 haciendo tándem con Carolina Recio, de la Prosperitat.
La idea del frente popular ha planeado el debate barcelonés, pero queda descartada la opción de que Esquerra y los Comunes compartan lista. Ambas formaciones lucharán por la anhelada segunda posición y todavía escuece entre las filas republicanas el movimiento de Colau con Valls de 2019. En cambio, la vía de explorar alguna alianza con la CUP está abierta y voces dentro del partido la reivindican. Los anticapitalistas únicamente tuvieron representación en el consistorio entre 2015 y 2019 y en las sucesivas elecciones no han superado el corte. Laure Vega, figura en ascenso dentro de la CUP, abrió la puerta a esta posibilidad en una entrevista en RNE: “La CUP y los Comunes van juntos a algunos ayuntamientos como Vilassar. La CUP escucharemos su propuesta”.
En cuanto a Esquerra, Elisenda Alamany se estrenará como candidata a la alcaldía y espera hacer buena su predisposición al pacto para volver a crecer en Barcelona. Después de ganar las elecciones en 2019 y quedarse en la oposición, los republicanos sufrieron un batacazo descomunal en 2023 que los convirtió en la cuarta fuerza con la mitad de concejales. Ahora Alamany intentará volver a reavivar las aspiraciones electorales del partido.
Las grandes incógnitas llegan desde la derecha. El sucesor de Xavier Trias no está nada claro y durante estos meses han desfilado un festival de nombres en los medios de comunicación. Jaume Alonso-Cuevellias, Tatxo Benet, Quim Forn o incluso Artur Mas han sido algunas de las figuras que han sonado. Jordi Martí era la apuesta de Xavier Trias, mientras que Josep Rius parecía la opción preferida por la dirección nacional. Por sorpresa y harto de esperar, Jordi Martí ha anunciado que participará en las hipotéticas primarias y está a la espera de si tendrá algún rival interno. Después del anuncio, Josep Rius se autodescartó para evitar una "confrontación" que considera que "debilitaría" la formación. El 1 de junio comenzarán el proceso de primarias y ya suenan Alonso-Cuevillas, Jaume Giró o Glòria Freixa como rivales de Martí Galbis.
Por si no fuera suficiente, uno de los partidos que aspira a darle un buen mordisco al electorado posconvergente ha tenido problemas de última hora con la presentación de su candidato. Aliança Catalana fijaba el mes de abril como el momento ideal para dar a conocer a su líder en Barcelona, pero el candidato se desdijo en el último momento y ahora la derecha radical tendrá que buscar un plan B.
En el bando españolista, Daniel Sirera debería volver a ser el candidato y de VOX se sabe muy poco. La formación de ultraderecha es consciente de que sus resultados dependerán principalmente del estado de salud de su marca y aún no ha trascendido quién debe liderar la candidatura.