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Un tiroteo frente al club Balenciaga vuelve a encender las alarmas en la Zona Franca. Los hechos han comenzado sobre las nueve de la mañana en la calle dels Alts Forns, tras un enfrentamiento entre un hombre y una mujer a las puertas del establecimiento.
Según varios testigos, el individuo ha ido hasta un vehículo azul, ha sacado un arma de fuego y ha huido en dirección al barrio de la Viña. Los residentes denuncian que los problemas de convivencia en torno al local vienen de lejos.
Una discusión que acaba con disparos en plena vía pública
“¡Ha sido en el Balenciaga!”. Ana María, residente en la Zona Franca, señala el establecimiento mientras relata el episodio de violencia que ha sacudido el barrio esta mañana. Sobre las nueve, en el número 69 de la calle dels Alts Forns, se ha desencadenado una pelea entre un hombre y una mujer que ha acabado con varios disparos en la calle.
Según su testimonio, la tensión ha ido aumentando hasta que una de las personas presentes ha intentado intervenir para separarlos. La joven ha aprovechado aquel momento para alejarse y correr hacia un aparcamiento cercano. El otro implicado, en cambio, se ha dirigido hacia un coche azul estacionado en la zona. Ha sacado una pistola y ha comenzado a disparar mientras subía por la rampa, en dirección a la mujer. “El hombre ha corrido hasta el coche para coger una pistola y ha empezado a subir disparando por la rampa”, explica Ana María, que ha presenciado parte de la escena.
La intervención del arma de fuego ha transformado una disputa inicial en un episodio de violencia armada en plena vía pública, a primera hora de la mañana y en un entorno residencial.
De la confluencia de la Foneria hasta el barrio de la Viña
Tras las detonaciones, las personas que se encontraban a las puertas del club se han dispersado. Algunos de los presentes se han marchado en dirección a la plaza de Cerdà, mientras los Mossos d'Esquadra han identificado a varios individuos y les han requerido la documentación para aclarar su posible implicación en los hechos.
El presunto autor de los disparos, sin embargo, habría logrado abandonar el lugar antes de ser localizado. Las declaraciones de dos residentes permiten seguir parte de sus posibles movimientos por las calles del barrio.
Inma María Soler sitúa la última aparición del individuo cerca del taller Manolo. “Por lo que sabemos, el hombre de la pistola ha huido. La última vez que lo vieron fue en la zona del taller Manolo”, asegura. Otra testigo, Juana Velero, aporta una referencia más concreta. Explica que lo habría visto de espaldas en el cruce de las calles de la Mare de Déu del Port y de la Foneria, acompañado de un segundo individuo. Según su relato, este último le habría alertado de la presencia de alguien y ambos habrían echado a correr: “Lo vi de espaldas. Un hombre que iba con él le avisó y ambos empezaron a correr. Llevaba la pistola en la mano, luego se la puso en la espalda, la volvió a sacar y después la volvió a llevar delante. Huyeron en dirección a la Viña”, relata.
Estas declaraciones sitúan al sospechoso en diferentes puntos de la Zona Franca después del incidente y apuntan a que no habría huido solo. La secuencia, sin embargo, forma parte de los relatos vecinales y todavía habrá que contrastarla con las diligencias policiales para determinar su recorrido e identificar a los implicados.
Un establecimiento rodeado de denuncias vecinales
El episodio de esta mañana no llega en un contexto de normalidad vecinal. El club Balenciaga ya había estado en el centro de las quejas de los residentes de los Jardins de la Mediterrània, que hace meses que alertan de los problemas de convivencia que, según denuncian, genera la actividad del establecimiento.
El pasado 10 de febrero, los vecinos hicieron públicas sus reclamaciones y pusieron el foco en el funcionamiento del local. El espacio, que originalmente había funcionado como bar musical, se habría convertido, según los residentes, en una discoteca, con una actividad que consideran que no se ajusta a las condiciones de la licencia.
Las quejas, sin embargo, no se limitaban al ruido ni a los horarios. Los vecinos también denunciaban la celebración de espectáculos de contenido sexual explícito y comportamientos que calificaban de vexatorios y denigrantes hacia las mujeres. Según sus acusaciones, algunas de estas escenas se habrían grabado y difundido a través de las redes sociales del mismo establecimiento para promocionar su actividad y atraer clientes. “No hablamos de moralidad, sino de legalidad y de respeto hacia las mujeres, que no deberían ser utilizadas como objeto de consumo”, defendían los residentes en sus denuncias.
El miedo a represalias y las reclamaciones a la Administración
En esas quejas también había un elemento especialmente preocupante: el miedo de algunos residentes a posibles represalias. Esta preocupación llevó a varios vecinos a formular las denuncias de manera anónima, para evitar posibles consecuencias derivadas de hacer públicas sus reclamaciones.
Los residentes aseguraban haber trasladado reiteradamente la situación a la concejala del distrito y a la mesa de civismo, pero consideraban que las respuestas recibidas no habían servido para solucionar el problema. Su principal reivindicación era que la Administración comprobara si la actividad que se desarrollaba realmente en el Balenciaga se ajustaba a la licencia concedida y a la normativa vigente. Consideraban que disponer de una autorización administrativa no podía justificar cualquier tipo de funcionamiento.
Un nuevo episodio que sacude los Jardines del Mediterráneo
Ahora, los disparos de esta mañana vuelven a situar la calle de los Altos Hornos y su entorno en el centro de la preocupación vecinal. Las denuncias que hasta ahora se centraban en la convivencia, el ruido y las presuntas irregularidades del establecimiento conviven hoy con el relato de un episodio mucho más grave: una pelea que, según los testimonios, ha acabado con una persona disparando un arma de fuego en medio de la calle.
Los vecinos intentan aún reconstruir qué ha pasado y por dónde ha huido el hombre armado. Mientras tanto, el suceso vuelve a poner sobre la mesa las reclamaciones que los residentes de los Jardines del Mediterráneo llevan meses trasladando a las instituciones y abre nuevos interrogantes sobre la situación de seguridad en este punto de la Zona Franca.