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Los vecinos de Torre Baró han manifestado la necesidad urgente de un mantenimiento más riguroso de la montaña después del incendio que, este martes, quemó una parte del parque natural de Collserola y provocó el confinamiento del barrio y también el desalojo preventivo de unos treinta habitantes.
Los vecinos, muy preocupados durante el incendio
Al día siguiente de los hechos, varios residentes han compartido con la ACN las experiencias vividas ante la proximidad del fuego, el humo denso y la incertidumbre sobre cómo evolucionaría el incendio.
Andrés Ruiz ha expresado: "Esto está dejado de la mano de Dios", y señala que considera imprescindible que el Ayuntamiento mantenga el entorno más limpio y cuidado. Por su parte, la Asociación de Vecinos recuerda que hace casi cuatro años que alertan sobre la presencia de árboles enfermos y sobre un "mal mantenimiento" reiterado del bosque.
Ángel Daniel Benavides, vecino con veinte años de antigüedad en el barrio, comenta: "No había visto un fuego tan fuerte en 20 años", destacando que las llamas llegaron muy cerca de las viviendas. Incluso el miércoles todavía persiste la preocupación por si el fuego se podía reactivar.
Jeremy Castillo vivió el suceso desde su domicilio cuidando a su hermano pequeño mientras sus padres trabajaban. Reconoció: "Lo viví un poco angustiado porque estaba yo solo en casa, mucha responsabilidad." Además de los problemas causados por el fuego mismo, Castillo destaca dificultades en los medios de transporte para acceder a la parte alta del barrio. Sus padres finalmente pudieron volver hacia la noche con ayuda de un amigo haciendo parte del trayecto andando.
Castillo describe con detalle cómo el humo cubría completamente Torre Baró: "No había visto un incendio tan grande en mi vida. El humo tapaba todo el sol y se veía todo así, anaranjado." A pesar de esta situación alarmante, decidió quedarse dentro de casa confiando en los servicios de emergencia.
Efectos del humo y medidas policiales
El elemento más recordado por los vecinos es el humo. Juan explica que mientras trabajaba le iban informando desde casa y cuando llegó "era irrespirable" por el intenso olor y humo. Afirma claramente: "No se podía estar aquí."
Durante la crisis, agentes policiales recorrieron la zona con megafonía recomendando a los vecinos permanecer encerrados en casa; no obstante, según relata Juan, "hubo de todo": algunos siguieron las indicaciones mientras otros se quedaron en la calle "curioseando".
L’impacte visual i ambiental del fum sobre Torre Baró
Es pot destacar també Pedro Rodríguez qui remarca principalment els efectes del fum al seu retorn al barri: "No es veia gairebé res." La seva preocupació principal era per son pare octogenari que es va haver de confinar tancant totes les finestres després d’una notificació oficial per part de Guàrdia Urbana.
Rodríguez resumeix així aquella nit: "La nit ha estat horrible". La combinació entre calor intensa, finestres tancades i olor persistent a cremat dificultava notablement el descans; fins al punt que afirma haver hagut canviar-se roba impregnada pel fum.
Crides constants per millorar el manteniment forestal
Valeria Ortiz, presidenta de l’Associació de Veïns local, detalla que unes 35 persones residents al carrer Lliçà van ser evacuades preventivament, però ja podien tornar als seus domicilis cap a dos quarts dotze de la nit. Durant tota l’emergència, l’associació es va dedicar a transmetre informació actualitzada als habitants afectats i també a oferir suport especialitzat especialment als col·lectius vulnerables o amb dificultats per abandonar casa seva.
Davant aquesta situació crítica Ortiz assenyala que "el fum, no veure més enllà", juntament amb "l'olor" i "la por perquè totes les nostres cases toquen a la muntanya" eren preocupacions compartides àmpliament entre els veïns. L’associació fins i tot elaborà un protocol específic per identificar persones amb mobilitat reduïda o necessitats mèdiques especials per garantir assistència adequada si calgués.
Més enllà dels fets puntuals generats pel sinistre forestal Ortiz insisteix en el fet que cal aprofitar aquesta experiència per posar èmfasi en una gestió sostenible dels barris situats prop dels espais naturals. Afegeix contundentment: "Fa quatre anys que avisem..." denunciant especialment restes vegetals acumulades després dels treballs silvícoles fets sense criteris suficients; fet que incrementaria sensiblement el risc d’incendis futurs.
Finalitza reclamant fermesa davant aquestes advertències reiterades afirmant: "Si hi ha una associació o plataforma veïnal alertant sobre mal manteniment forestal és imprescindible escoltar-la perquè després passen aquests incidents".