Muere el mosén que dedicó media vida a la Sagrada Familia y a la beatificación de Gaudí

El mosén barcelonés fue una de las figuras eclesiásticas más vinculadas al templo e impulsó la causa de beatificación de Antoni Gaudí

08 de agosto de 2026 a las 10:18h
Mossèn Lluís Bonet Armengol | FOTO: Carme Escales / Fundació Catalunya Cristiana

El mosén Lluís Bonet Armengol ha fallecido este viernes a los 95 años, según han confirmado fuentes cercanas a la ACN. Nacido en Barcelona en 1931, Bonet fue una de las figuras religiosas más estrechamente vinculadas a la Sagrada Familia, donde ejerció de rector durante 25 años, entre 1993 y 2018.

También fue uno de los grandes impulsores de la causa de beatificación de Antoni Gaudí, iniciada en el año 2000, y una voz destacada en la defensa de una vivencia religiosa abierta, dialogante y vinculada a la cultura y el patrimonio.

Dado que Bonet donó su cuerpo a la ciencia, no habrá funeral. Sí está prevista, sin embargo, una ceremonia de carácter diocesano y parroquial durante el mes de septiembre.

 

Una vida ligada a Gaudí y a la Sagrada Familia

Lluís Bonet Armengol provenía de una familia muy vinculada a la arquitectura y al legado de Gaudí. Era hijo del arquitecto Lluís Bonet i Garí, discípulo del mismo Gaudí, hermano del músico Narcís Bonet i Armengol y del arquitecto Jordi Bonet i Armengol, que tuvo un papel destacado en la continuación de las obras de la Sagrada Familia.

Ordenado sacerdote en el año 1958, Bonet comenzó su trayectoria como vicario de la Parroquia de la Puríssima Concepció de Sabadell. También ejerció como sacerdote en Terrassa y como vicario episcopal en Sabadell.

En el año 1993, el entonces arzobispo de Barcelona, Ricard Maria Carles, le confió la parroquia de la Sagrada Familia. Estuvo al frente hasta 2018.

 

Rector en un momento histórico del templo

Durante sus 25 años como rector, Bonet vivió algunos de los momentos más importantes de la historia reciente del templo. Uno de los más destacados fue la ceremonia de dedicación al culto de la nave principal, en la que el papa Benedicto XVI concedió a la Sagrada Familia el título de basílica menor.

Otra de sus grandes causas fue la beatificación de Antoni Gaudí. Bonet fue promotor y vicepostulador, con la voluntad de reforzar la dimensión espiritual del arquitecto y del proyecto de la basílica.

 

Una figura de diálogo y patrimonio

La Fundació Memòria i Veu ha lamentado su muerte en un mensaje en las redes sociales, donde ha recordado a Bonet como un mosén que vivió la religión “libremente, escuchando siempre y ejerciendo de precursor del diálogo interreligioso cuando nadie creía en él”.

La entidad también ha destacado su mirada religiosa “abierta”, con especial atención a la cultura y el patrimonio.

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