Molins de Rei traza la hoja de ruta para recuperar Sant Pere de Romaní y darle nuevos usos

El Plan Director fija cuatro ámbitos de actuación para conservar, restaurar y adecuar este Bien Cultural de Interés Nacional

19 de octubre de 2026 a las 14:46h

Este viernes el Ayuntamiento de Molins de Rei ha presentado el Plan Director del conjunto arquitectónico de Sant Pere de Romaní, con este documento técnico se establece la estrategia para planificar la conservación, la restauración y la recuperación de este patrimonio, declarado Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN).

La incorporación reciente de Sant Pere de Romaní al patrimonio municipal, después de la compra del conjunto arquitectónico y del terreno adyacente, facilita la planificación de las actuaciones necesarias para conservarlo y recuperar sus valores históricos y arquitectónicos. El Plan Director, elaborado por un equipo multidisciplinar liderado por la arquitecta Montserrat Cucurella, establece los criterios de intervención y las fases de trabajo para orientar su rehabilitación y estudiar posibles usos culturales.

La primera parte de este documento consta del análisis del monumento, situando el estado general del conjunto en un nivel regular. Entre las principales problemáticas detectadas se encuentran las filtraciones y la degradación de las cubiertas y los muros, y también problemas estructurales que requieren estudios, sobre todo de la torre. El documento también pone de manifiesto las carencias en las instalaciones y la accesibilidad, y la necesidad de mejorar los caminos y el entorno paisajístico. 

 

El documento establece cuatro grandes ámbitos de actuación

Investigación histórica, documental y arqueológica. Ampliar la investigación documental sobre la iglesia, la torre y el antiguo mas, revisar las excavaciones anteriores y estudiar los paramentos y los restos arqueológicos para fundamentar las futuras intervenciones.

Conservación arquitectónica y constructiva. Evaluar la estabilidad estructural, rehabilitar las cubiertas y plantear la restauración de las fachadas, los muros, revestimientos interiores y adecuar los pavimentos, priorizando materiales compatibles, intervenciones mínimas y reversibles.

Adecuación funcional. Estudiar usos compatibles con la conservación del monumento, como las visitas, las actividades educativas y los actos culturales. Entre las propuestas se encuentra la de recuperar los niveles y las escaleras interiores de la torre para hacer un mirador, incorporar recursos interpretativos sobre la historia del conjunto y prever medidas de seguridad y mantenimiento.

Integración paisajística. Condicionar los accesos y los caminos, hacer una selección de la vegetación para recuperar las visuales del monumento y estudiar actuaciones como la iluminación exterior discreta y la reserva de espacios de aparcamiento.

 

Cuatro etapas para planificar la recuperación

Además, el Plan Director organiza las actuaciones de ejecución con el objetivo de establecer las prioridades de las intervenciones, facilitando la planificación económica.    

La primera etapa contempla los estudios previos, la ampliación de conocimiento y las actuaciones más urgentes. La segunda se centra en las intervenciones de conservación y restauración. La tercera plantea la adecuación a los usos y, por último, la cuarta incluye las actuaciones exteriores.  

El Plan Director incorpora una valoración económica estimada de las diferentes actuaciones y también establece una planificación temporal orientativa para las diferentes actuaciones.

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