Un mes después del socavón de Montcada, Adif profundiza en los estudios del subsuelo

Mientras tanto, los trenes de la R2 continúan circulando con limitaciones de velocidad cuando atraviesan la zona

22 de agosto de 2026 a las 13:33h

Este sábado se cumple un mes del socavón en las obras de soterramiento de las vías de Montcada i Reixac, en el tramo situado entre esta localidad del Vallès y el barrio barcelonés de Vallbona. Cuatro semanas después, los trabajos continúan, pero Adif todavía investiga las causas del derrumbe y ha iniciado una nueva campaña de sondeos del subsuelo, esta vez a mayor profundidad.

Mientras tanto, los trenes de la R2 continúan circulando con limitaciones de velocidad al cruzar la zona. La reanudación de la obra de soterramiento quedará condicionada a los resultados de los nuevos estudios del terreno.

Un terreno complejo y un pozo a 35 metros de profundidad

La zona del socavón presenta una especial complejidad porque se encuentra junto al río Besòs, la línea soterrada del AVE y el Rec Comtal, mientras que por debajo hay una parte del acuífero del Baix Besòs y el Pla de Barcelona.

Para superar estas dificultades, el proyecto de Adif preveía construir la nueva vía soterrada a una profundidad de unos 35 metros, por debajo del acuífero.

Cuando las obras llegaron a este punto, se construyó expresamente un pozo de ataque para poder bajar los materiales y la maquinaria hasta la profundidad prevista.

Pero el 22 de julio, los pilotes que debían contener el terreno cedieron por causas que todavía no se han aclarado. El derrumbe generó un socavón de 17 metros de profundidad y 19 metros de diámetro, donde quedó engullida una grúa de grandes dimensiones.

Posteriormente, el agujero se llenó con hormigón y la grúa quedó sepultada.

Los trabajadores salieron del pozo solo diez minutos antes

A pesar de la magnitud del incidente, no hubo ninguna persona herida. El derrumbe, sin embargo, se produjo muy poco después de que hubiera trabajadores en el interior del pozo.

Según el relato de los hechos, solo diez minutos antes del derrumbe un grupo de operarios había salido del pozo. El encargado había percibido un movimiento de tierras que le había generado preocupación y los trabajadores abandonaron rápidamente la zona.

Un mes de desasosiego también entre los vecinos

El incidente ha ido acompañado de preocupación entre los vecinos de los barrios próximos a las obras. El 6 de agosto, unas ochenta personas tuvieron que ser desalojadas de madrugada en la Trinitat Vella, en Barcelona, después de notar fuertes vibraciones relacionadas con los trabajos de Adif.

Los vecinos ya habían explicado que anteriormente habían percibido temblores en sus viviendas, pero aquel día las vibraciones fueron especialmente intensas.

Adif reanuda parte de los trabajos en superficie

La semana pasada, Adif reanudó los trabajos que se realizan en superficie para compactar diferentes terraplenes destinados a un desvío provisional de uso ferroviario.

Esta parte de los trabajos tiene una previsión de duración de cuatro semanas.

La incógnita principal, sin embargo, sigue siendo qué provocó el derrumbe del 22 de julio. Los nuevos sondeos del subsuelo deberán permitir profundizar en el estudio del terreno antes de determinar cómo y cuándo se podrá reanudar la obra de soterramiento.

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