El Departamento de Justicia estudia poner en marcha en Brians 2, en Sant Esteve Sesrovires, una prueba piloto para crear un grupo especializado en incidentes de alto riesgo dentro de la prisión. El nuevo equipo, denominado Grupo de Refuerzo para Incidentes de Alto Riesgo (GRIAT), funcionaría inicialmente durante seis meses y, en caso de dar buenos resultados, el modelo se podría extender al resto de centros penitenciarios de Cataluña.
La propuesta se ha abordado este viernes en una reunión de la subcomisión de seguridad de la Secretaría de Medidas Penales con representantes sindicales de UGT, CCOO y Catac.
El GRIAT estaría formado por tres equipos de siete personas que se alternarían en turnos de guardia. Los funcionarios se incorporarían voluntariamente tras un proceso de selección y tendrían que completar una formación específica de 225 horas distribuidas en seis semanas.
Intervenciones de alto riesgo y apoyo a los módulos
El nuevo grupo asumiría tareas ordinarias como cacheos, apoyo a los diferentes módulos penitenciarios o asistencia durante las comunicaciones con internos.
Su función principal, sin embargo, sería intervenir en situaciones extraordinarias o especialmente complejas. Entre estas habría la activación de códigos de seguridad, el apoyo a los responsables de una emergencia o los traslados de internos al Departamento Especial de Régimen Cerrado (DERT).
Los aspirantes serían seleccionados teniendo en cuenta factores como la experiencia profesional, la capacidad para trabajar en equipo, la motivación y la madurez personal y profesional.
Los sindicatos piden que no se pierda personal en los módulos
UGT Presons ha valorado positivamente la propuesta, que considera una reivindicación histórica y un paso hacia una mayor especialización de los trabajadores penitenciarios.
El sindicato, sin embargo, reclama que la creación del GRIAT no comporte quitar funcionarios de los módulos ni reducir las plantillas ordinarias de Brians 2.
Según UGT, Justicia ha explicado que los funcionarios de la segunda planta de enfermería que queden disponibles cuando entre en funcionamiento la nueva Unidad de Hospitalización Psiquiátrica Penitenciaria se mantendrán en el centro.
Los sindicatos también piden que, si el modelo se acaba implantando en otras prisiones, los nuevos grupos comporten un aumento real de las plantillas y no una redistribución de los efectivos existentes.
Una bolsa de hasta 32 formadores
Paralelamente, Justicia trabaja en la creación de una nueva bolsa de profesionales encargados de reforzar la formación de los trabajadores penitenciarios.
La propuesta prevé seleccionar un máximo de 32 formadores. Ocho estarían especializadas en defensa personal y técnicas de intervención, mientras que las otras 24 se centrarían en protocolos, guías de actuación y contenidos teóricos relacionados con la seguridad y el régimen interior.
Esta formación se dirigiría tanto a los nuevos funcionarios como al personal en activo y a los mandos intermedios. También podría llegar a trabajadores de otros servicios que desarrollan su actividad dentro de los centros penitenciarios.
Entre los requisitos previstos se encuentra ser funcionario de carrera de los grupos B o C, acreditar al menos diez años de experiencia en servicios de interior y no haber sido sancionado. En el caso de los especialistas en intervención, también se valoraría la experiencia acreditada en artes marciales o como formadores en esta materia.
La intención es que los profesionales seleccionados vayan rotando y, con carácter general, no permanezcan más de dos años consecutivos desarrollando estas funciones, aunque excepcionalmente el período podría ampliarse hasta los cuatro años.
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