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La Guardia Civil investiga a tres personas de 46, 48 y 53 años, residentes en Roda de Berà (Tarragonès), Sant Adrià de Besòs y Toledo, respectivamente, por su presunta implicación en una trama de estafas en la compraventa de gatos por internet.
A los investigados se les atribuyen también delitos de falsedad documental, usurpación de estado civil e intrusismo profesional, en una operativa que, según el cuerpo policial, utilizaba datos personales, domicilios y referencias comerciales de diferentes provincias españolas para dificultar el rastreo de las transacciones y la identificación de los responsables.
Una denuncia por un gato comprado por 1.000 euros
La investigación comenzó a raíz de la denuncia de una vecina de La Guardia de Jaén, en Andalucía, que explicó que había adquirido un gato por internet por 1.000 euros y que, al recibirlo, comprobó que no disponía del pasaporte obligatorio para animales de compañía ni estaba dado de alta en ningún registro oficial de mascotas, a pesar de que llevaba chip identificador.
Tras esta denuncia, los agentes detectaron una operativa en la que el dinero abonado por la compradora fue ingresado en una cuenta bancaria a nombre de una persona domiciliada en Roda de Berà, mientras que las negociaciones se hacían a través de WhatsApp con un intermediario que afirmaba residir en Sant Adrià de Besòs.
Contratos con identidades supuestamente suplantadas
Al mismo tiempo, el contrato de compraventa identificaba a una supuesta vendedora domiciliada en Alicante y vinculaba la operación con un núcleo zoológico de la provincia de Ciudad Real. Según la Guardia Civil, las comprobaciones posteriores apuntaron a que la persona de Alicante habría sido víctima de una suplantación de identidad y que el núcleo zoológico llevaba años estando inactivo.
Para los investigadores, estos indicios refuerzan la hipótesis del uso de identidades ajenas y de documentación fraudulenta para dar apariencia de legalidad a las operaciones de compraventa de animales por internet.
Una cuarta investigación por implantación de microchips
En el marco de las pesquisas, la Guardia Civil también ha investigado a una persona residente en la provincia de Toledo, vinculada a la compraventa de animales, como presunta autora de un delito de intrusismo profesional por haber implantado microchips de identificación sin la habilitación necesaria, una tarea reservada a veterinarios autorizados.