L’Hospitalet de Llobregat contará este verano con un total de 41 refugios climáticos, después de incorporar 29 nuevos espacios a la red municipal. Del conjunto, 19 son espacios exteriores y 22 equipamientos municipales interiores, repartidos por todos los distritos de la ciudad.
Todos estos espacios forman parte de la Red Metropolitana de Refugios Climáticos, impulsada por el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) conjuntamente con los municipios. Desde 2023, la ciudad disponía de 12 espacios —3 parques y 9 equipamientos municipales—, de manera que este año la red se ha triplicado.
Nuevos espacios exteriores e interiores
Entre los nuevos refugios exteriores se incluyen plazas, parques, jardines y espacios públicos como la plaza dels Cirerers, la plaza de la Carpa, los jardines de les Moreres, la plaza de Lluís Companys i Jover, el parque de la Marquesa, el parque de la Cabana, la rambla de la Marina, el parque de Bellvitge, los jardines de Can Sumarro, el parque de Can Creixells, el parque de la Serp, la plaza d’Ernest Lluch, los jardines del Centre d’Art Metropolità Tecla Sala, la plaza de Milagros Consarnau i Sabaté, la avenida de Carmen Amaya y el paseo de Bellvitge.
En cuanto a los espacios interiores, se incorporan 13 equipamientos municipales como el Centro de Transformación Digital de L’Hospitalet La Florida 6.0, diversas bibliotecas y centros de día para personas mayores, así como la Oficina Jove de L’Hospitalet. También se añadirá el nuevo Casal de la Gent Gran de Sant Josep una vez abra en junio.
Estos nuevos espacios se suman a los 9 que ya formaban parte de la red, entre los que hay polideportivos, centros culturales, mercados municipales y centros de día para personas mayores.
Una red para proteger ante el calor extremo
La Red Metropolitana de Refugios Climáticos agrupa 319 espacios y, por primera vez, llega a los 36 municipios metropolitanos. El objetivo es ofrecer espacios de confort térmico durante episodios de temperaturas extremas, especialmente para colectivos vulnerables como personas mayores, bebés o personas con enfermedades crónicas.
En los espacios exteriores, el confort térmico se consigue mediante vegetación y puntos de agua que ayudan a reducir la temperatura. En algunos casos, como en el parque de l’Alhambra, todo el espacio se considera refugio climático, mientras que en otros parques solo se delimitan zonas específicas.
En los equipamientos interiores, los refugios ofrecen aire acondicionado, asientos y servicios para que la ciudadanía pueda protegerse del calor.
Impulso a las “islas verdes”
Paralelamente, el Ayuntamiento continúa desplegando el proyecto de islas verdes, con espacios como el Bosque de los Bebés, los jardines de Los Diablos y la reciente isla verde de Santa Eulalia, creada en un antiguo suelo industrial de más de 1.000 m². El año pasado también se transformó una antigua zona de aparcamiento en la isla verde de Bellvitge, de 1.550 m².
Con estas actuaciones, la ciudad refuerza las estrategias para adaptarse a las olas de calor y mejorar el confort urbano ante la emergencia climática.
