Las primeras semanas después de un ictus son decisivas para la recuperación del cerebro. En esta fase, la plasticidad cerebral, es decir, la capacidad del sistema nervioso para reorganizarse y crear nuevas conexiones, es especialmente elevada. Por ello, un equipo investigador estudia si ofrecer a los pacientes un entorno más activo, social y estimulante durante el ingreso puede ayudarles a recuperarse mejor.
El estudio lo lideran profesionales del Hospital del Mar, el EUIT Centre Universitari y la Universitat Rovira i Virgili. El proyecto se llama RehArt y analiza el impacto de incorporar actividades sociales, lúdicas, artísticas y musicales al programa convencional de rehabilitación después de un ictus.
Este enfoque no sustituye las terapias habituales, sino que las complementa. El objetivo es aprovechar las horas fuera de fisioterapia, terapia ocupacional o logopedia para ofrecer a los pacientes actividades significativas que favorezcan la participación, la motivación y la autonomía.
El proyecto se desarrolla en la Unitat de Rehabilitació Neurològica del Centre Esperança, donde se ha habilitado el primer entorno enriquecido de estas características en el Estado español.
Un espacio pensado para estimular la recuperación
El entorno enriquecido se ha diseñado para que los pacientes puedan seguir haciendo actividades vinculadas a sus intereses y aficiones mientras están hospitalizados. El espacio dispone de libros, revistas, juegos de mesa, material artístico, música, audiolibros, tabletas electrónicas y recursos para jardinería de interior.
También se promueve la participación de familiares y cuidadores, que pueden aportar materiales relacionados con las preferencias de cada paciente. La idea es que la hospitalización se parezca menos a un entorno estrictamente clínico y favorezca una sensación más cercana a la vida cotidiana.
El diseño del espacio se hizo a través de un proceso participativo con más de un centenar de personas, entre pacientes, familiares y profesionales sanitarios. El objetivo era crear un entorno más amable, motivador y útil para el proceso de rehabilitación.
Según el equipo investigador, cuando una persona afectada por un ictus se mantiene estimulada y participa en actividades significativas, se puede favorecer la plasticidad cerebral y contribuir a acelerar la recuperación.
Sesiones grupales cinco días a la semana
Los participantes del proyecto asisten a sesiones grupales de 90 minutos, cinco días a la semana, guiadas por una terapeuta ocupacional. Las actividades se personalizan según los intereses de los pacientes y dan un peso especial a la música, un ámbito que diversos estudios han relacionado con beneficios en la recuperación neurológica.
Estas sesiones se suman al programa diario de rehabilitación, que incluye fisioterapia, terapia ocupacional y logopedia.
Tres grupos para comparar resultados
El ensayo clínico RehArt prevé trabajar con datos de 90 personas que hayan sufrido un ictus de gravedad moderada o severa. Los participantes se distribuyen de manera aleatoria en tres grupos.
El primero recibe exclusivamente la rehabilitación habitual. El segundo combina este tratamiento con actividades en el entorno enriquecido. El tercero complementa la rehabilitación convencional con actividades individualizadas en la habitación.
El equipo investigador evaluará la evolución de los pacientes en diferentes ámbitos, como la capacidad funcional, la función motora, las capacidades cognitivas, el estado emocional y la calidad de vida.
Las valoraciones se harán en tres momentos: al ingreso, al alta hospitalaria y un mes después de finalizar el tratamiento. Esto permitirá comprobar si los posibles beneficios se mantienen en el tiempo.
También se analizará el coste del modelo
Además de los resultados clínicos, el estudio también evaluará la viabilidad económica de incorporar este tipo de intervenciones al sistema sanitario. El objetivo es saber no solo si el modelo es efectivo, sino también qué recursos requiere y si podría aplicarse de manera sostenible en otros centros.
Actualmente, el ensayo ya cuenta con una treintena de participantes. Los resultados deberán determinar si los entornos enriquecidos pueden convertirse en una herramienta complementaria para mejorar la rehabilitación después de un ictus.
El proyecto está financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades a través de la convocatoria Generación del Conocimiento.
