Horta levanta su propia colla castellera

Un grupo de jóvenes impulsa la tercera tentativa para llevar los castillos al barrio y convierte una reivindicación histórica en una realidad colectiva

18 de mayo de 2026 a las 08:36h

La tercera ha sido la buena. Después de dos intentos frustrados —el primero a principios de los años noventa y el segundo justo antes de la pandemia— el barrio de Horta tiene finalmente colla castellera propia. El proyecto de la nueva Colla Castellera d’Horta ha nacido de la mano de un grupo de jóvenes del barrio que, en solo unos meses, ha conseguido movilizar cerca de 180 personas interesadas en participar y convertir una idea surgida en Instagram en una nueva entidad de cultura popular.

La presentación oficial de la colla se ha hecho en el Centre Cívic Matas i Ramis, en un acto multitudinario que ha reunido a decenas de vecinos, curiosos, castellers y representantes del tejido asociativo hortense. Entre los impulsores estaban Núria Cabarcós, Joan Ortega, Francesc Albiol y Carla Serra, así como el presidente en funciones, Txema Subietas, una de las figuras clave para que el proyecto haya acabado cristalizando. “Horta es un barrio con una vida asociativa impresionante. Tenemos entidades de todo tipo, cultura popular, deporte, ateneos, agrupaciones, asociaciones... y siempre nos preguntábamos cómo podía ser que no tuviéramos colla castellera”, explica Subietas. “Ver que unos chavales jóvenes han tenido esta iniciativa y que la han tirado adelante es emocionante.”

La nueva colla no solo representa la llegada de un nuevo actor dentro del mundo casteller barcelonés. También simboliza la capacidad del barrio de organizarse, generar comunidad y renovar su tejido cultural con una nueva generación dispuesta a tomar el relevo.

 

Una espina clavada desde los años noventa

Para Subietas, la creación de la colla tiene también una dimensión personal. Hace más de tres décadas, cuando tenía poco más de veinte años, ya había intentado impulsar una agrupación castellera en el barrio. Aquella primera aventura, sin embargo, no llegó a consolidarse. “Yo tenía 24 o 25 años y pensaba: ‘¿Cómo puede ser que Horta no tenga una colla castellera?’. Lo intentamos, reunimos unas veinticinco o treinta personas, pero en aquella época no teníamos ni redes sociales, ni WhatsApp, ni las herramientas que hay ahora. Todo era mucho más complicado”, recuerda.

Aquel primer intento quedó aparcado con el tiempo. Años después, poco antes de la pandemia, otro pequeño grupo de jóvenes volvió a probar suerte. También hicieron reuniones e intentaron movilizar gente, pero la iniciativa se acabó disolviendo antes de constituirse formalmente.

Ahora, pero, el contexto es diferente. La fuerza de las redes sociales, la facilidad para conectar personas y la existencia de un tejido asociativo muy consolidado han sido determinantes para que esta tercera tentativa sí haya prosperado. “La propuesta me llegó por Instagram”, explica Subietas. “Vi un cartel que decía: ‘Estamos creando la Colla Castellera de Horta. ¿Quieres participar?’. Y pensé: ‘Ostras, otra vez’. Me removió muchas cosas porque yo todavía tenía aquella espina clavada.” Aquel mensaje acabaría convirtiéndose en el inicio de una nueva etapa para el barrio.

 

De cuatro jóvenes a una comunidad de 180 personas

Todo comenzó con un pequeño grupo de chicos y chicas de entre 16 y 22 años. Algunos ya tenían experiencia castellera y otros simplemente compartían las ganas de crear una colla propia en el barrio. Sin una estructura definida ni mucha experiencia organizativa, empezaron a moverse por redes y a buscar apoyo dentro del mundo asociativo hortense. “Son chicos muy jóvenes pero con mucho empuje”, explica Subietas. “Pidieron ayuda a gente vinculada al barrio, buscaron asesoramiento y consiguieron hacer la primera reunión en el Ateneu Hortenc.” 

Aquella primera reunión fue clave. Asistieron cuarenta personas presencialmente y una treintena más de forma telemática. La asistencia sorprendió incluso a los mismos impulsores. “Allí vimos que esto podía funcionar”, recuerda el presidente en funciones. “Empezamos a organizar comisiones, a repartir trabajo y a pensar cómo podíamos hacer crecer el proyecto.”

Desde entonces, el crecimiento ha sido constante. En solo tres meses han pasado de ser una idea embrionaria a constituir una entidad con decenas de socios fundadores, grupos de trabajo activos y un objetivo claro: convertirse en una colla consolidada dentro del panorama castellero catalán. “Yo no me imaginaba que llegaríamos hasta aquí tan rápido”, admite Subietas. “Pero la respuesta del barrio ha sido espectacular.”

 

La fuerza del tejido asociativo de Horta

Si algo ha facilitado la aparición de la nueva colla es la existencia de un ecosistema asociativo muy vivo. Horta es uno de los barrios de Barcelona con más tradición de participación comunitaria y cultural, y esto ha jugado un papel fundamental en el éxito inicial del proyecto. “Tenemos un barrio muy cañero asociativamente”, dice Subietas con orgullo. “Está la Coordinadora de Entidades, el Ateneu Hortenc, el Foment, entidades deportivas, asociaciones vecinales... Hay mucha vida de barrio.”

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Muchas de estas entidades han dado apoyo desde el primer momento a la nueva colla, cediendo espacios, ayudando en la organización o simplemente haciendo difusión de la iniciativa. El Ateneu Hortenc, de hecho, acogió las primeras reuniones del proyecto, un hecho que los impulsores quieren reconocer públicamente. “Nos abrieron las puertas cuando todavía no éramos nada”, destaca Subietas. “Esto se tiene que agradecer.”

 

Comisiones, reuniones y mucho trabajo invisible

A pesar del entusiasmo que rodea el proyecto, los impulsores insisten en que crear una colla castellera es un trabajo enorme. Detrás de la ilusión y las fotografías hay meses de reuniones, papeles y organización interna. “Han sido tres meses de reuniones constantes”, explica. “Reuniones entre nosotros, reuniones de comisiones... Es un trabajazo.” Además, para constituirse legalmente, la colla ha contado con el asesoramiento de Torre Jussana, el servicio municipal de apoyo a las asociaciones, que les ha ayudado a redactar los estatutos y poner en marcha toda la parte administrativa.

Mientras tanto, los miembros de la colla se han organizado en diferentes comisiones: economía, comunicación, patrocinios, búsqueda de local, músicos y logística, entre otras. “Todo el mundo se ha implicado mucho.”, destaca. Este trabajo colectivo ha sido esencial para que el proyecto avanzara con rapidez. También ha permitido repartir responsabilidades y hacer que muchas personas sintieran la colla como algo propio desde el primer momento.

 

El gran problema: encontrar un local de ensayo

A pesar de la euforia inicial, la nueva colla todavía afronta retos importantes. El principal es encontrar un local de ensayo adecuado. Ahora mismo, la Colla Castellera d’Horta no dispone de un espacio fijo donde entrenar. Las conversaciones con escuelas y equipamientos del barrio continúan abiertas, pero la falta de horarios disponibles y las necesidades específicas de los castellers complican las negociaciones. “Los horarios de los castells son complicados”, explica Subietas. “Empiezas a ensayar a las siete de la tarde y acabas a las diez de la noche. Y muchas escuelas tienen actividades extraescolares hasta tarde.”

De momento, algunos de los primeros ensayos y encuentros se harán en espacios cedidos temporalmente, como el Casal de Gent Gran d’Horta. Aun así, los impulsores reconocen que necesitarán pronto un espacio más adecuado. “Para hacer castells necesitas altura, red, suelo atenuado... No cualquier sitio sirve”, señala.

La pandilla también está negociando con el distrito la posibilidad de utilizar un espacio municipal conocido como “el Tambor”, actualmente ocupado por brigadas municipales. Mientras tanto, con la llegada del buen tiempo, no descartan hacer ensayos en la calle para empezar a rodar y ganar visibilidad. “Esto también nos puede ayudar a darnos a conocer”, dice Subietas. “Pero claro, cada vez tienes que pedir permisos y coordinarlo todo.”

 

Un color con identidad hortenca

La nueva pandilla también empieza a definir su identidad visual. El color elegido para su representación es un verde oliva. “Le llamamos verde hortenc”, explica orgulloso Subietas. El escudo de la pandilla incorpora elementos muy vinculados al barrio: el castillo con la corona de laurel, la senyera de fondo y una enxaneta coronando la construcción. Los impulsores destacan especialmente el trabajo hecho en el diseño de la imagen gráfica de la pandilla, que busca combinar tradición castellera e identidad local. La voluntad es que cualquier vecino de Horta pueda sentir la pandilla como una extensión natural del barrio.

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La primera gran cita: la Festa Major d’Horta

Aunque la pandilla todavía está en fase inicial, los objetivos a corto plazo están claros. El gran reto será debutar durante la Festa Major d’Horta de este septiembre. La idea es presentarse oficialmente ante el barrio con un pilar de cuatro. “Nuestra primera meta es esta”, explica Subietas. “Un pilar de cuatro de presentación para la Festa Major.”

Los impulsores prefieren ser prudentes y no marcarse objetivos excesivamente ambiciosos antes de tiempo. La seguridad, insisten, será siempre prioritaria. “Cuando quieres correr demasiado, te tropiezas”, afirma. “Sobre todo queremos que la canalla se sienta segura y que la gente disfrute.”

Ahora mismo, una veintena de los miembros tienen experiencia castellera previa, pero todavía hay que formar estructuras, definir posiciones y empezar a trabajar técnicamente. “Hacer castells no es solo subir”, recuerda Subietas. “Tienes que saber quién hace de primero, de segundo, cómo encajan las alturas... Todo esto necesita tiempo.”

 

El camino hacia ser colla oficial

La Colla Castellera d’Horta todavía tendrá que recorrer un largo camino antes de formar parte oficialmente de la Coordinadora de Colles Castelleres de Catalunya. Durante los primeros años, la nueva agrupación será considerada una “colla en formació” antes de obtener el reconocimiento completo. “El primer gran objectiu és arribar a fer castells de sis”, explica Subietas. “A partir d’aquí és quan realment pots començar a considerar-te una colla consolidada.” Malgrat això, el president en funcions insisteix que les presses no tenen sentit. “Volem créixer bé. Consolidar la tècnica, la seguretat i el grup humà. Això és el més important.”

 

Barcelona suma una novena colla

Amb la incorporació de la Colla Castellera d’Horta, Barcelona passarà a tenir nou colles castelleres de barri, a més de les tres universitàries. La ciutat compta actualment amb els Castellers de Barcelona, Castellers de Sants, Castellers de la Vila de Gràcia, Castellers del Poble Sec, Castellers de Sarrià, Castellers de la Sagrada Família, la Colla Castellera de l’Esquerra de l’Eixample, la Colla Castellera Jove de Barcelona i, ara, la nova Colla Castellera d’Horta.

diada merce castells

L’aparició d’una nova agrupació confirma el bon moment de la cultura castellera a la capital catalana, on els castells han deixat de ser patrimoni exclusiu de les comarques tradicionals per convertir-se també en una expressió plenament urbana. En el cas d’Horta, però, la colla neix amb una característica molt concreta: l’arrelament de barri. “Això surt dels joves del barri i per al barri”, resumeix Subietas. “I crec que això és el més bonic de tot.”

 

Més que castells

Més enllà de les construccions humanes, la nova colla també vol convertir-se en un espai de trobada i cohesió comunitària. Els impulsors insisteixen que qualsevol persona hi és benvinguda, independentment de l’edat o l’experiència castellera. El projecte vol ser inclusiu, transversal i obert a tothom. “Els castells són això”, explica Subietas. “Gent molt diferent fent una cosa conjunta.”

De fet, aquesta dimensió social és la que més emociona alguns dels membres veterans implicats en el projecte. Veure adolescents i joves mobilitzant-se per crear cultura popular en un moment de fort individualisme és, asseguren, una de les grans victòries de la iniciativa. “Una de les coses que més m’ha motivat és veure aquest sentiment de barri en la gent jove”, diu. “Veure’ls implicats, organitzant-se, treballant... és brutal.”

Ahora, después de décadas de tentativas fallidas, Horta parece preparada para levantar finalmente sus propios castillos. Y aunque el camino apenas acaba de empezar, en el barrio hay una sensación compartida: esta vez sí.

 

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Lourdes Tasies Cano
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